SV del Mes

11 Sep 2018
SV del Mes | Por: Redacción

Romeo Majano, el doctor que cura el corazón sin operaciones / septiembre 2018

Fue nombrado Persona del Año por el South Miami Hospital al crear instrumentos que ayudan a curar enfermedades del corazón, mientras que, él se describe como un hombre de familia y persistente con su carrera como cardiólogo intervencionista. Conocé más de nuestro Salvadoreño del Mes de septiembre 2018.

Persistente, así se describe este salvadoreño que fue nombrado como Persona del Año por South Miami Hospital tras el trabajo que ha realizado al desarrollar instrumentos que facilitan curar enfermedades del corazón. Este salvadoreño, Romeo Majano, es un cardiólogo intervencionista, es decir, que arregla las arterias y problemas estructurales del corazón, pero sin necesidad que el paciente se someta a una cirugía.

Este orgullosamente salvadoreño es además un padre de familia entregado que busca todos los días buscar el balance entre su trabajo y su vida familiar. “Tengo dos hijos pequeños, Nicolás que tiene 11 años y Amina que tiene 8 años, y desde pequeños cuando he tenido que ir al hospital durante el fin de semana a ver a los pacientes, o he tenido que ir a sala, siempre me traía uno de ellos conmigo, y veían a las enfermeras, andaban con familiares. Para ellos era muy divertido ir con su padre ir al hospital”, relata Romeo.

Romeo se fue a Estados Unidos a estudiar, pero su vocación de ser cardiólogo nació en El Salvador, durante el conflicto armado. “Para la ofensiva del ’89 fui voluntario en el Hospital Médico Quirúrgico, donde atendimos a muchos heridos de ambos lados del conflicto y vi cómo era de importante que, independientemente de qué lado estaban, o civiles, todos necesitaban la ayuda de un médico cuando están heridos y eso creó en mi la necesidad de ayudar a los demás”.

Entonces, este salvadoreño tomó la decisión de prepararse y ayudar a los demás, aunque para ello tuvo que dejar a su familia y forjarse en los lugares que él considero lo convertirían en un “médico del corazón”; eso era lo que Romeo deseaba ser.

“Todos la vivimos (la guerra), pero yo no sé si sería la misma persona si no hubiera vivido esos años de conflicto. Entonces, yo creo que eso forja el carácter de las personas que viven esas experiencias y en la gente joven especialmente hace que las mentes se abran, que traten de ver lo bueno y lo malo, y tratar de mantenerse centrado con la fe en Dios cuando no podemos cambiar las cosas”.

Tiro al plato:

Hijos: Dos

Comida favorita: Italiana

Salud: Lo primero

Doctor: Mi pasión

El Salvador: Mis raíces

Poco a poco, pasó de vivir en Costa Rica, estudiar en la Universidad de Minnesota y luego, a la Universidad de Miami para convertirse en médico internista. Finalmente, se convirtió en cardiólogo en el Baylor College of Medicine del Texas Heart Institute en Houston, Texas.

 “Hay muchas etapas, pasar de una universidad a universidad, de hospital a hospital, de ciudad a ciudad, durante varios años de entrenamiento y se necesita mucha persistencia para poder seguir creciendo y haciendo lo mejor posible para poder formarse como un buen profesional, y un buen médico”, relata Romeo, quien agrega: “fueron años de entrenamiento fuertes, pero para ser sincero, una vez que me decidí por estudiar medicina sabía que era lo que yo quería hacer”.

Pero, este salvadoreño asegura que todo se lo debe a su familia, a la educación que le dieron, tanto a su madre como a su padre. Ella siempre le enseñó a crecer su fe en Dios que todo saldría bien, mientras que, él le empujó siempre a crecer y hacer lo mejor profesionalmente. “Formaron el comienzo de lo que yo considero las decisiones que más adelante conllevaron al entrenamiento que me dediqué y al trabajo que hago actualmente”.

Para Romeo, ser cardiólogo intervencionista hace que las intervenciones al corazón y sus arterias periféricas mucho menos invasivas y menos estresantes para los pacientes. Pero, aun así, “en el transcurso del ejercicio de mi profesión se encuentran complicaciones, casos difíciles y por ello, traté de enfocar mi mente en desarrollar instrumentos médicos endovasculares que pudieran ser mejores que los que tenemos actualmente, diferentes o simplemente nuevos, y me dediqué a abrir una start up para diseñar varios instrumentos médicos”.

Romeo obtuvo su primera patente en 2014, ahora ya cuenta con tres patentes otorgadas de instrumentos médicos que les facilitan la vida a los pacientes; además, este salvadoreño se encuentra en proceso para hacer más instrumentos que no solo faciliten procedimientos, sino disminuyan costos para los pacientes y médicos. “Y estoy en el proceso de desarrollarlas en Europa en una y posiblemente dos compañías”, agrega Romeo.

Romeo explica que ser médico cardiólogo intervencionista y desarrollar estas patentes no es excluyente, ya que asegura que solo las personas que trabajan día a día y se encuentran con algunas complicaciones comienzan a pensar qué podrían hacer para mejorar la situación, tanto para el paciente como para el doctor. “Muchas veces, momentos entre casos o después de un caso difícil me sentaba con mi recuerdo y con una taza de café a pensar, a dibujar y muchas veces eso llevaba a un proceso más formal de diseñar con ingenieros productos, y patentarlos a través de la Oficina de patentes de Estados Unidos”

Su trabajo como doctor y las patentes que ha desarrollado lo llevaron a que el South Miami Hospital lo escogiera como “Persona del Año”, premio otorgado por diferentes líderes médicos del sistema de salud en una gala que ayudó a recaudar fondos para la fundación Baptist Health South. Esta fundación, por su parte, trabaja para ayudar para que personas de escasos recursos obtengan cuidados médicos y da a hospitales herramientas de última tecnología para sus procedimientos.

“Me siento muy orgulloso de mis raíces como salvadoreño, como centroamericano y fue un momento de alegría, y de humildad que me hubiesen escogido para ese reconocimiento”, explica Romeo.

Aunque, para Romeo, su logro más importante es que a pesar de su trabajo y los reconocimientos que reciba, es “definitivamente, mi familia. De lo que me siento más orgulloso es que siento que tengo una familia que estamos juntos, nos queremos muchos y hasta el momento, creo que he hecho lo más que he podido para mantener un balance, lo cual no es fácil; pero, eso sería lo que diría me siento más orgulloso en este momento de mi vida”.

Tiro al plato:

Miami, Florida: Casa

Jóvenes: El futuro

Película favorita: Star Wars

Política: Perdida de tiempo necesaria

Cardiología: Dedicación

Futuro: Brillante

 

En los próximos años, Romeo asegura le gustaría seguir avanzando y buscar la excelencia en el cuidado de los pacientes en el instituto donde trabaja; “también quiero seguir persiguiendo mi carrera clínica en mi práctica privada de cardiología, tratar de seguir con el desarrollo de instrumentos nuevos y dedicarme más importante en poder ver crecer a mis hijos, y tener una vida familiar”.

A los jóvenes, este médico salvadoreño aconseja “que crean en ellos mismos, que sueñen y que nunca se den por vencidos, sean persistentes y tengan siempre fe en Dios”

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