SV del Mes

3 Jul 2018
SV del Mes | Por: Mariana Arévalo

Rodrigo Bolaños, el salvadoreño detrás de una fábrica de oportunidades- julio 2018

A sus 59 años, Rodrigo Bolaños es el presidente de League Centroamérica y ha logrado que la fábrica ubicada en American Park, carretera a Santa Ana, se convierta en un centro de oportunidades para las comunidades aledañas. “La mayoría de los programas que ven son resultados de visiones o de experiencias de mi vida”, indica. Conocé más del Salvadoreño del Mes de julio 2018.

Rodrigo se describe a sí mismo como alguien que da esperanza y es que le gusta no solo darle la mano a una persona que necesita ayuda; sino, más bien, según explica, dejarle saber que puede ella misma forjarse su camino en la vida con un poco de ayuda. “Mi especialidad, a través de los años, es eso, invitar a las personas a meterse de nuevo en el carril” y hacer que se levanten de donde estén.

Desde pequeño, este salvadoreño nacido en Santa Ana vivía jugando y rodeado de un caos de juegos en bicicleta todo el tiempo. “Viví en el caos con ocho hermanos, un desmadre, un relajo, hacíamos tantas locuras todo el día desarmando toda la finca en la que crecimos”. Rodrigo asegura que se quedó sin papá y que su mamá se dedicó a criarlos, a él y a sus hermanos, dándoles un modelo de vida.

“Mi madre es una gran mujer, un gran ejemplo para nosotros, ha sido una mujer que ora mucho y de muchos valores. Una madre hermosa, bien linda, ha sido prácticamente mi guía porque no tuve padre”, recuerda este salvadoreño.

 

Tiro al plato

Rodrigo: Esperanza

Edad: 59 años

League: Rodrigo

El Salvador: Una gran nación

Jóvenes: El futuro de este país

Ciudad Obrera: Una comunidad pujante

Futuro: El Salvador

Hobbie: Cocinar / Manualidades

Comida favorita: Griega / Mediterránea

 

Sin embargo, por motivos de estudio, cuando tenía 17 años se fue a Estados Unidos. En la nación norteamericana logró estudiar Ingeniería Industrial en la Universidad de Houston y pronto adquirió la nacionalidad. Luego de graduarse, trabajaba resolviendo el caos de las empresas y durante la noche, desarrollando software para computadoras. “Desgraciadamente eso me creó un gran desbalance y ahí pierdo mi primera familia”. Rodrigo para ese entonces era lo que se considera un workaholic.

Después de muchos años, este salvadoreño se volvió a casar y vivía en Guatemala para el 2003. Sin embargo, al pasar tres semanas fuera de su casa por trabajo, su esposa le dijo que debía encontrar otro trabajo y es que para entonces Rodrigo se dedicaba a dar asesorías a empresas, y viajaba mucho.

“Yo dije, uy segunda vez que me va a suceder lo mismo, le pedí a Dios esa noche, era domingo, me acuerdo. Al día siguiente yo iba ver un cliente, para hacerle su sistema de software a una maquila americana que estaba en Guatemala, que tenía mil empleados”. Luego de conocer la fábrica, a Rodrigo le ofrecieron trabajo y tras una entrevista en Dallas, se convirtió en el Gerente General de la empresa. A partir de eso, su esposa y sus hijas se mudaron a Guatemala con él, pero a los dos meses se volvieron a El Salvador por no encontrar empleo.

“Me dejaron cinco meses solo en Guatemala trabajando, pero me sucedió algo muy especial. Comencé a ir a la casa de los empleados y las empleadas a conocer más sobre su vida”. Rodrigo cuenta que al conocerlos más se dio cuenta de la necesidad que tenían cada uno de ellos. “Me decían, yo tenía dos hijas más, pero las tuve que vender en adopción porque estábamos muy pobres, me atrasé en pagos. Yo no podía creer eso, que vendían a sus hijos, a sus hijas así bebecitos”, recuerda este salvadoreño.

Rodrigo, entonces, asegura que se dio cuenta que la realidad que vivían los empleados era un caos mucho más grande que el de las empresas, a lo que él se dedicaba. “Vi tantas cosas que eso me hizo repensar qué quería hacer de mi vida. Si solo me iba a concentrar en el caos de las empresas y decidí concentrarme también en el caos de las personas”. Rodrigo se puso a preguntarse qué podía hacer para ayudar a las personas que se levantaran e hicieran algo de su vida, “eso es lo que ahora ve en League”.

Para el 2008, por la recesión mundial cierra la fábrica en la que trabajaba Rodrigo, pero en vez de desanimarse se fue a Estados Unidos. Ya cuando había aplicado a otro trabajo, a este salvadoreño le pidieron una carta de recomendación y se comunicó con League, para pedir una referencia. Llega a League en Filadelfia, pero en vez de la carta le ofrecen trabajo, porque trasladarían su producción a El Salvador y necesitaban su ayuda para ponerla en marcha.

En la fábrica de Guatemala, Rodrigo ya había impulsado una escuela para los trabajadores hasta bachillerato. Pero, hace 9 años al venir a El Salvador, comenzó a ofrecer clases desde primer grado y ahora, en 2018, League Centroamérica ya da a sus colaboradores hasta la oportunidad de estudiar un técnico en la universidad.

“Estoy trabajando para resolver ese caos de nuestra sociedad, para que toda la comunidad sueñe en un día mejor. Para que ellos puedan vivir de una forma de auto sostenibilidad. Para hacer que toda la gente de la comunidad, pueda un día, sea profesional”, explica Rodrigo.

Ahora, todos los chicos que se gradúan de la escuela de Ciudad Obrera, la comunidad cercana a la fábrica de League, tienen empleo asegurado en el proyecto de Rodrigo Bolaños. “La pandilla desaparece y los pocos que quedan se regresan a estudiar la escuela. El motivo que la pandilla no existe es porque todos los jóvenes tienen trabajo, tienen un futuro y tienen mucho más que lo que ofrece una pandilla, mucho más”.

“La verdad de que me benefició en darme el trabajo porque yo fui pandillero, porque a raíz de este trabajo tengo casa propia y amueblada, y una motocicleta. Estoy estudiando Técnico en Ingeniería Mecánica, quiero poner un taller y para el próximo año, estudiar inglés”.

Manuel Oswaldo Henríquez, 32 años, empleado en League Centroamérica

League Centroamérica ha logrado alianzas con la Universidad José Simeón Cañas (UCA) para elaborar el programa de inserción laboral de ex pandilleros; así mismo, con Catholic Relief Services (CRS) que prepara a los reos para ser contratados. Así mismo, miembros del Sindicato de Profesores del MINED ayudan a dar las clases de bachillerato y la Universidad Don Bosco, las de los técnicos superiores. Así mismo, Rodrigo afirma que el año pasado, han trabajado con la Universidad de Cambridge y ESADE de España.

“Me hace feliz ver a un cuadrapléjico que comienza a soñar en grande, que aprende la tableta y comienza a tomar notas, sale graduado con nosotros de la escuela de bachiller y ya está pensando en la universidad. Me deja una felicidad permanente cuando un ex pandillero ya tiene su familia y es líder en la Iglesia de jóvenes y está saliendo de profesional. El poder impactar a personas que eran de pandillas y toda esa pandilla ha desaparecido, que ahora son jóvenes sanos, eso a uno también lo hace feliz”.

Para Rodrigo, el país tiene que reposicionarse y crear sinergias para crear un nuevo El Salvador. “A los jóvenes les digo que sepan que el sueño de una gran nación va a ser una realidad y que comiencen a soñar porque no va a ser más de dos, tres años que veamos este impacto”. “No es necesario tener puestos de gobierno para impactar al país desde nuestra esquina, en mi esquina, por ejemplo, es en lo que estoy trabajando”, indica este salvadoreño.

“Soy una de las personas que inició su primer grado de estudios y con la ayuda del ingeniero Bolaños y su esposa Graciela, y los socios, estudié hasta mi segundo año de bachillerato. Y pues mis anhelos son seguir estudiando, inicié a mis 41 años y aparte de eso tengo a mis dos hijos que se han graduado de la Don Bosco aquí”

Ana Silvia Calles, 48 años, supervisora de zona en League Centroamérica

“Cuando yo veo a Costa Rica y lo fuerte que es, yo quiero lo mismo para El Salvador. Quiero que cada persona aquí en El Salvador diga gracias porque nací en este país, porque me ofrece oportunidades y no tengo que irme a otro país. Eso me hace feliz”, asegura Rodrigo.

Para El Salvador, este empresario tiene grandes planes dentro de los que se encuentra comenzar a construir el próximo año una zona franca. En este lugar se darán oportunidades a las escuelas aledañas y se producirá componentes biomédicos que exportarán al extranjero. “Los jóvenes de estas escuelas vendrán a estudiar tres meses en un campus universitario y se capacitarán por tres meses. En la noche se les dará la oportunidad de seguir con su carrera universitaria, porque esto solo comienza”, asegura Rodrigo.

Tiro al plato

Política: Enfermos

Oportunidades: Muchas en los próximos 5 años

Visión: Para el que la pide

Familia: El avance de esta sociedad

Esperanza: Para todo El Salvador

Pandillas: A punto de transformarse

Deserción escolar: La debemos terminar

Niños: Siendo abrazados

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