Política

26 Mar 2015
Política | Por: Carlos Gutiérrez Argüello

Una oportunidad para renovar la gestión municipal

Los grandes retos a superar de  muchas alcaldías es la excesiva democracia, falta de comunicación a sus públicos, carencia de canales de información, indiferencia ciudadana  y un desmesurado clientelismo.

Las elecciones pasadas marcaron muchos cambios en el comportamiento de la población electoral, influyendo sobre el panorama político, dando continuidad o colocando a nuevos alcaldes. Los gobiernos locales son los elementos más cercanos a la población, con la capacidad de combinar el área política, con un componente administrativo, formando un lazo entre el ciudadano, empresa privada y grupos comunitarios.

La legitimidad de una institución envuelta en temas políticos y con un efecto social deberá ser legalmente constituida, pasar por un proceso electoral, donde las personas emiten su voto, brindando un dictamen de confianza hacia la futura dirigencia de la institución, por consiguiente, el reconocimiento del nuevo aparataje y finalmente dar prueba de su accionar a la población. Este último es lo más importante en todo el proceso.

Anteriormente escribí sobre la diferencia entre planes y promesas de campaña, haciendo un llamado a realizar una oferta electoral, tomando en cuenta la realidad de la comunidad, donde el político analiza su verdadera capacidad de acción, con el propósito de cumplir sus mensajes electorales, resultando en una gestión altamente efectiva.

Por lo tanto, la legitimidad política proviene desde del tiempo de campaña electoral hasta la presentación de resultados por parte del gobierno local. Los grandes retos a superar de  muchas alcaldías es la excesiva democracia, falta de comunicación a sus públicos, carencia de canales de información, indiferencia ciudadana  y un desmesurado clientelismo.

Estas son las razones por lo que urge un cambio en la forma administrativa de muchas municipalidades, donde deberán aprovechar el reinicio del ciclo electoral para mejorar su gestión pública, con el afán de brindar soluciones y servicios a la sociedad, centradas en resultados cuantificables. Para realizar esta labor, se recomienda el uso herramientas administrativas empresariales, con el propósito de promover servicios más ajustados a las necesidades del ciudadano, tomando en cuenta la limitante de recursos y maximizando la satisfacción a las demandas sociales.

La efectividad de una gestión pública lleva de la mano el uso de la gobernanza, donde se define como el arte de gobernar y buena orientación para el desarrollo social. En consecuencia, es prioridad trabajar en colaboración con cada uno de los grupos que representan la sociedad civil.

La efectividad en el actuar de una municipalidad llega a ser un punto crucial, aportando una gobernabilidad prolongada, nuevos adeptos partidarios, creando empatía política, obteniendo una mayor influencia a nivel nacional y reconciliándose con las personas que votaron en contra.

El buen actuar dentro de una administración municipal implica un claro entendimiento de las necesidades comunitarias, personas que trabajen para el desarrollo social y electores que exijan una rendición de cuentas a los servidores públicos con el propósito de refinar la gestión municipal.

 

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