Política

22 Mar 2014
Política | Por: Sergio Rodríguez Ávila

Un sentido común desubicado

Dicen que “el sentido común no es tan común”; personalmente le agregaría, “y el que parece serlo, frecuentemente carece de sentido común”. ¿A qué me refiero con esto? Lo aclaro con un ejemplo.

Hace unos meses, un grupo de empresarios recomendó al gobierno que el Estado asumiera el pago de 18 dólares por cada camión de carga que entre o salga del país por un nuevo sistema de Rayos X. La respuesta del presidente Funes pareció algo que era de sentido común. Básicamente dijo que al asumir el gobierno ese gasto, quería decir que tiene que ser pagado desde el Fondo General de la Nación, el cual proviene de los impuestos de los salvadoreños.  Funes dijo por qué va a tener que pagar eso el pueblo, y agregó que no sería justo para los salvadoreños debido a que ya tienen suficientes problemas económicos.

Los periodistas que estuvieron presentes ante tales declaraciones realmente dejaron mucho que desear, pues complacieron su ignorancia. ¿Qué quiero decir con esto? Profundicemos un poco más en el tema. Absolutamente todos mantenemos al gobierno, es decir, todos los impuestos son pagados de alguna manera u otra por todos los que vivimos en el país. Sin excepciones.

Esto es lo que probablemente harían los empresarios salvadoreños. Ejemplo: 1) los transportistas incrementarían por 18 dólares el costo de transporte a los productores de tomates que los contratan para mover sus productos de un lugar a otro. 2) Los clientes dueños de los productos van a aumentar también en 18 dólares (diluido por producto) en los productos que le venden a la señora del mercado. 3) La señora del mercado aumentaría por la misma cantidad el precio de los tomates al consumidor final (usted y yo). 4) Hoy todos estamos pagando el aumento de 18 dólares. ¿Al final, quién lo paga? El pueblo. -Muchas gracias, Presidencia Funes, buenos cambios.-

(No es el objetivo de esta columna, pero que tengamos un presidente que ignore este tipo de escenario es realmente penoso. Es difícil imaginar en cuántas otras cosas no ha tenido idea de qué ha estado haciendo.)

Lo mismo aplica con la inversión extranjera en el país, la cual ni el actual y próximo gobierno  realmente ha entendido en profundidad la situación, aunque sospecho que sea a conveniencia. Pocos días antes de las elecciones, un periodista conocido publicó un tuit donde decía lo siguiente: “Los empresarios que consideran irse del país si gana Sánchez Cerén que lo digan”. Otro error.

Realmente es preocupante lo desviado que tenemos el sentido común. Cuántas veces no vimos a políticos decir hace unas semanas en los medios de comunicación: “miren todos los que dijeron que se iban a ir, aquí siguen”.

Así, la primera corrección no es “¿cuántos se fueron?”, sino qué debería ser “¿cuántos vinieron?”. Segundo, “¿cuánto creció la inversión en el país de los que no se fueron?” Tercero: “¿Por qué se van a mover si es su país?”. El país está en la cola en Centroamérica y Latinoamérica en inversión extranjera directa. Pensamos que una inversión de poco más de 200 millones de dólares del Fomilenio II es algo significante, cuando Panamá, por ejemplo, está invirtiendo más de 7 mil millones de dólares solo en el Canal de Panamá. ¡35 veces más en un solo proyecto!

Debemos entender como sociedad que hay que separar el hígado de lo lógico y especialmente del sentido común. Hay cosas que son absolutas verdades y otras absolutas mentiras, y uno de ellos es que la economía de este país solo va a crecer si existen las condiciones para que eso suceda.

  • Ismael

    Mire, señor Rodríguez Ávila: su dogmatismo ultraliberal y su clarísima inclinación proarenera le impide discernir con claridad que no necesariamente un empresario en régimen de competencia debe repercutir los costes sobrevenidos sobre el bien o producto afectado. Bien puede optar por asumirlos, máxime cuando hablamos de un coste tan mínimo como son los $18 por un contenedor de 40 pies. Otra cosa es que los “empresarios” que ud. tanto defiende (que más parecen mercaderes pues en general casi no producen nada ex novo) al operar en un sistema con apenas competencia como es el salvadoreño, no son competitivos pues siempre han estado acostumbrados a operar en un entorno moldeado a sus intereses (desde el punto de vista regulatorio, laboral, fiscal, etc.). En lugar de felicitarse por implementar medidas que contribuyan a establecer un sistema aduanal eficaz y moderno que evite el contrabando y la elusión fiscal, Ud. se lamenta por un coste añadido ridículo de $18. En lugar de lamentarse constantemente por la verborrea (ciertamente irritante y redundante) del saliente presidente de la República, todavía esperamos alguna palabra suya lamentándose de la autoconfensión del expresidente Francisco Flores donde reconoce desvergonzadamente la malversación de al menos + de USD$15 millones donados por Taiwán y que debieran haber sido destinados a los sectores más vulnerables y desfavorecidos de nuestro país. Un hecho a todas luces de una gravedad extrema que ni tan siquiera merece por su parte una mínima reflexión. Solo vemos de su parte visceralidad disfrazada de una apariencia de equidistancia u objetividad que salta por los aires cuando sus inequívocas pasiones areneras se desbordan. Para muestra, sus burlas maleducadas al presidente electo que tuvo la deferencia de someterse a una entrevista en mediolleno y que fue correspondido por su parte con comentarios bajeros en torno a sus supuestas deficiencias de conocimiento del twitter o facebook; o más recientemente el comentario miserable (obviando los Acuerdos de paz, la presunción de inocencia y haciéndose eco de chambres, rumores y maledicencias) que ud. publicó en twitter refiriéndose al presidente electo: “Si alguien ha matado, secuestrado y torturado a miles de compatriotas en su vida, sería capaz de robarse unos piches (sic) votos?”. Ud. sr. Rodríguez Ávila será joven pero sus ideas son viejas, muy viejas, y las hemos venido padeciendo durante decenios en este empobrecido y sediento (de justicia) país en el que los coroneles se sucedían en gobiernos complacientes e impuestos por una élite económica y extractiva que ha pretendido blanquearse en una supuesta democracia a través de su partido ARENA. Aunque tarde, parece que por fin llegó el turno del ofendido. Feliz día.

    • Aldo E. Conde

      Usted habla de una ferviente pasión Arenera criticando al gobierno de Funes. Pero se muestra ofendido ante una publicaion que claramente difiere de sus ideas. Aunque este señor definitivamente cae en lo burdo y vano con algunas de sus aclaraciones, deje su ferviente pasión por la izquierda y su partido y acepte que lo leido de cierto tiene mucho. Es acaso usted un empresario activo como para juzgar un cobro de $18. Aunque insignificante que parezca, se sale de todo lo presupuestado y proyectado por el pequeño y mediano empresario. Es sabido que la privatizacion de dal máquina de rayos x fue dada a un “conocido” de su presidente. Usted se pone a hablar de Flores cuando Flores en este artículo no tiene nada que ver. Le repito, asi como pide dejar atras ideologías pasadas, practiquelo usted antes.

  • jose

    A mi no me parece un comentario ni visceral ni arenero ni fuera de contexto, los que no son empresarios y comerciantes piensan que ese impuesto no es nada, piensan que es como una pulga en el granero, pero como tambien no se ponen a hacer numeros reales de esos costos y situaciones (furgon lleno o vacio paga igual) y a veces tambien es cierto desconocimiento de logistica y costos, pues es obvio que reaccionen con visceralidad y crean que el empresariado no quiere pagar,. EL Salvador perdio competitividad los numeros e informes del fmi, del bid etc etc lo confirman, no hemos crecido y no creceremos si las reglas claras para la inversion no son claras, un gobierno de izquierda socialista no puede tener por logica un libre mercado sino veamos ahi a Venezuela, el “faro de latinoamerica” donde las empresas estan en serios aprietos por el cupo de dolares para importar con divisas y tienen que aguantarse el pedir permiso para comprar o el margen de ganancias impuesto a la fuerza.8

  • Fernando José Roca

    Hay dos cosas básicas que señalar. Quienes se oponen a este sistema son sobre todo aquellos acostumbrados al contrabando y al engaño, a pagar menos impuestos y cobijan sus verdaderos motivos en tonterías como costos. Los $18 deberían diluirse en la cantidad de productos importados, lo que pasa que la mayoría de empresarios grandes o pequeños no tienen conciencia social o no saben dividir. Recuerdo cuando hubo cambio de moneda, lo que valía 5 colones simplemente lo tradujeron a $1 y esto vale para el que vende llantas como al sorbetero de carretón, igual con el precio del gas, a las pupusas les subieron desproporcionadamente, cuando lo correcto era saber cuantas pupusas se producen con un tambo de gas y a partir de alli la operación.-

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