Política

18 Mar 2014
Política | Por: Julio Saravia

Un Pacto por El Salvador

De manera oficial, El Salvador amaneció el pasado lunes con un presidente electo. Salvador Sánchez Cerén ganó la presidencia por un 0.22 por ciento de los votos, es decir, un resultado final de 50.11 por ciento para el FMLN y 49.89 para ARENA. Esto prueba que tenemos un país prácticamente dividido; dos mitades que no únicamente piensan diferente sino, además, dos mitades extremadamente polarizadas.

Al conocer los resultados no oficiales ya se tenía una tendencia de cómo serían los finales. Y muchos analistas, líderes políticos y empresarios concluían en lo mismo: el presidente electo debe conciliar y unificar al país. Una tarea bastante difícil.

ARENA y el FMLN han sido como el agua y el aceite desde hace mucho tiempo y no se diga durante la reñida campaña presidencial.

Quijano, de manera alterada, se pronunció a sus seguidores, habló de fraude cometido por el Tribunal Supremo Electoral e incitó de manera indirecta a la violencia luego de su llamado a la intervención de la Fuerza Armada. Este discurso generó que muchos simpatizantes de ARENA salieran a manifestarse a las calles exigiendo el voto por voto y no aceptando los resultados.

El FMLN, por su parte, fue más prudente. Nadie cantó victoria ni se pronunciaron de manera oficial hasta el pasado fin de semana que celebraron su triunfo en el redondel Masferrer. Su verdadero discurso salió a luz. Hablaba de una izquierda moderna, la cual únicamente fue una estrategia de marketing, ya que  luego de nombrar a su equipo de transición se pudo verificar que siguen siendo la misma izquierda ortodoxa de hace años. Y al igual que ARENA dieron un discurso vacío, populista, confrontador  y en el cual se les olvidó por completo mencionar  a la otra mitad que no les dio el voto y conciliar con ellos.

Un país dividido de esta manera no le queda otra más que pactar, conciliar, unir o lo palabra que prefieran utilizar. Esto ocurrió en el 2012 en México de una manera un poco distinta, cuando Enrique Peña Nieto resultó electo como presidente con el 38.21 por ciento de los votos. Sus adversarios, Josefina Vásquez Mota y Andrés Manuel López Obrador, obtuvieron 25.41 y 31.58 por ciento, respectivamente.

Peña Nieto, ya electo, llamó a los partidos políticos con el cual se disputó la presidencia a sentarse para dialogar y así realizar el denominado Pacto por México. Luego de los esfuerzos realizados por el equipo de transición de Peña Nieto, el 2 de diciembre de 2012 en el Castillo de Chapultepec  se reunieron los presidentes del PAN, PRD y del PRI, entre otros actores políticos, para firmar este acuerdo de nación donde todos ponían antes que el poder a México.

El Pacto por México tiene cinco pilares base: sociedad de derechos y libertades; crecimiento, económico, el empleo y la competitividad; seguridad y justicia; transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción; y, finalmente, gobernabilidad democrática. De esta manera, el presidente Peña Nieto ha logrado tener una gobernabilidad estable y democrática dentro de su administración y se ha avanzado en ciertos temas de interés nacional.

Para un acuerdo de nación de este tipo no solo se necesita a los partidos políticos que formarían parte de un Consejo Rector, sino que, además, la inclusión de miembros de la sociedad civil organizada para ser vigilantes de este proceso.

Esto, definitivamente, es un verdadero modelo a seguir para nuestro país. El Pacto por México debería ser el faro de luz para el gobierno de Sánchez Cerén, para trabajar de la mano con un pueblo dividido, para así, crear soluciones, estabilidad y prosperidad para nuestro país.

¿Se podrá realizar un Pacto por El Salvador? Situación complicada, debido a que nuestros líderes sufren de una terrible inmadurez política que les impide conciliar. Esta iniciativa deberá de ser promovida y exigida por los movimientos ciudadanos de derecha e izquierda, de los tanques de pensamiento, de la empresa privada y de organizaciones de jóvenes activos. Si queremos que el país se despolarice y avance, debemos unirnos como salvadoreños, dejar atrás los odios y mirar hacia el futuro. 

  • Isaac Caceres

    Pues difiero con vos, yo oí el discurso de Cerén y me sorprendió que dijera que contaba con Arena para el diálogo. No me lo esperaba, pero sin duda, formalismo o no, supo qué decir en ese momento para calmar las aguas.

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