Política

10 Nov 2014
Política | Por: Ernesto Hernández Otero

SITRAMSS: la Diego de Holguín del FMLN

Es fundamental desde cualquier punto de vista político y social saber aceptar cuando un proyecto ha superado los límites de lo factible, para analizar los errores, y construir una solución lo antes posible que beneficie a la mayor cantidad de personas posibles.

Esto describe muy precisamente lo sucedido con nuestro fallido SITRAMSS, el cual fue pensado como una solución de futuro, con un costo relativamente bajo y que permitiría a cientos de miles de salvadoreños transportarse más rápido y en mejores condiciones. El problema surgió cuando lo plasmado en bonitos planos hechos en AutoCad, no fue tan fácil de reproducir a escala real en una ciudad que no deja de crecer y donde el desorden reina sobre cualquier ley.

Se pueden listar los inconvenientes, como utilizar una de las calles principales de la ciudad, o dejar solo un carril para el uso de vehículos no públicos, o haber construido estaciones y separadores que ocupan demasiado espacio; pero esos solo serían factores vistos desde el ojo común de un ciudadano lambda. Sin embargo, desde aspectos mucho más técnicos, la fiabilidad del SITRAMSS fue desde siempre considerada inadecuada e insuficiente, y nunca se fueron tomando las soluciones a aplicar cuando el proyecto se estancara, tal como está actualmente.

Por regla general, un proyecto es bueno cuando éste toca positivamente a muchas personas. Pero esta regla tiene una condición que a la vez es una excepción, y es que cuando un proyecto afecta a unos casi en la misma medida que beneficia a otros, no puede ser ejecutado.

No se pensó en todos los ciudadanos, y esa fue la razón de la catástrofe social que ahora sufrimos.

En el caso del SITRAMS no tiene ninguna utilidad real seguir invirtiendo millones de dólares para que en teoría y quizás en un futuro incierto el tráfico fluya mejor, si se está y se estará afectando a todo el resto de los capitalinos que no son usuarios del transporte público.

En lo personal, esperaría que Gerson Martínez junto a los asesores y desarrolladores del SITRAMSS acepten públicamente que la infraestructura planificada no es conveniente, que asuman la responsabilidad en los retrasos y en los costos no presupuestados que los mismos atrasos han generado, y que presenten en base a estudios técnicos formales las soluciones a tomar en corto plazo para que este desastre, el cual dudo sea voluntario, se arregle en favor de todos los ciudadanos que a diario nos quejamos y padecemos los inconvenientes de atravesar la Alameda Juan Pablo II.

De verdad espero que este joven Gobierno se cure en salud y se evite y nos evite al mismo tiempo, la desagradable pesadilla que vivimos con el Gobierno de Elias Antonio Saca, cuando abandonaron sin ninguna responsabilidad civil el costoso proyecto de la que en sus momentos fuera la Diego de Holguín.

Que aprovechen el tener el poder para demostrar que si tienen la capacidad que vendieron en la campaña, de lograr las cosas que los demás no lograron. Si no solo pasarán a la historia como muchos otros, con una lista de proyectos fallidos y con millones de dólares de las arcas del Estado en las eternas cuentas de lo incierto.

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