Política

4 Jul 2014
Política | Por: Mauricio González

Si Centroamérica fuera una sola, iríamos al mundial

El istmo centroamericano mantiene resguardado un gran potencial turístico, agrícola, industrial y económico.

Si todos los países centroamericanos, incluyendo Panamá y el Caribe, se unieran en una sola república, esta constituiría una de las mejores empresas que cualquier región latinoamericana pudiera emprender. Panamá no se encuentra incluida por los países sudamericanos en su eje geopolítico, sin embargo, ha tomado pasos para formar parte de una Centroamérica unida como su adhesión al Parlamento Centroamericano. Por otro lado, los países caribeños con su gran potencial turístico constituirían un punto de referencia para la proyección marítima y logística de Centroamérica en el Atlántico, nos conectaría con Norteamérica y Europa para el libre intercambio de productos.  

La República Centroamericana tendría una extensión de 522 mil kilómetros cuadrados, con proyección a dos océanos estratégicos y un canal que los intercepta. Una extensa biodiversidad, arenas blancas -en algunas playas- , ricas costas llenas de vida, grandes extensiones fértiles para la agricultura y ganadería, importantes reservas de agua y recursos naturales que sin duda podrían ser puestas al servicio de la industria.

Si Centroamérica fuera una república alcanzaría el Producto Interno Bruto de países desarrollados. En 2011 solo Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá alcanzaron los 134 mil millones de dólares. Esto sin tomar en cuenta los procesos tecnológicos que la región ha enfrentado de manera efectiva durante los últimos tres años en cuanto a mano de obra más calificada, aumento de los años de escolaridad, entre otros.

No obstante de las ventajas que surgen en este marco, el principal escollo de este proyecto es la ineficacia e ineficiencia política de nuestros gobernantes, quienes buscan resguardar sus intereses particulares. Esta afirmación se resume en una pregunta: ¿podrían Arena o el FMLN proyectarse a nivel centroamericano a través de su propia maquinaria político – electoral? Es difícil. Lo más lógico sería que los partidos políticos se unieran en cuanto a sus semejanzas ideológicas, unos con otros. Un Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional junto al Partido Socialista Nicaragüense y demás instituciones políticas afines. Sin embargo, la fusión de instituciones irreparablemente traería consigo una disminución en las cuotas de poder, no solo para cada partido, sino para cada miembro.  Aquí es donde surge un grado de inflexión difícil de campear para la actual clase política de la mayoría de países centroamericanos.

Por otro lado, el principal problema de los habitantes de los países centroamericanos no es su reducido crecimiento económico y pobreza. El principal reto es trascender de un pensamiento subdesarrollado cimentado en los paradigmas de la era industrial hacia finales del Siglo XIX y adaptarlos al pensamiento digital del Siglo XXI, aplicado al trabajo, emprendimientos, ética, entre otros. “Quiero te gradúes para que seas alguien en la vida”, dicen los padres a sus hijos estudiantes. Zuckerberg nunca se graduó pero construyó un imperio.

La clase empresarial también debe abrirse a la globalización, a la reinversión y a la mejora continua de sus productos para competir a escala global. Apostar por un país centroamericano con salarios justos, entre otros. El istmo centroamericano mantiene resguardado un gran potencial turístico, agrícola, industrial y económico, y por qué no, cada cuatro años iríamos al Mundial de Fútbol.  

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