Política

25 Jun 2015
Política | Por: Carlos Alejandro Morales

¿Sala comprada o verdades a medias?

Antes de rasgarse las vestiduras y decir que la Sala cumple una agenda política, lo cual no es improbable, estudie las sentencias al menos por un momento y dese la oportunidad de no ser engañado y terminar siendo un simple peón que solo repite lo que escucha sin analizarlo.

 Al parecer, la estrategia del actual gobierno para evitar cargar con el peso de los temas que atormentan a diario la vida de los salvadoreños es echarle la culpa a alguien más. Es obvio que esta aseveración puede molestar a muchos que perciben como pecado capital hablar en contra de los actuales dirigentes del Estado, bien decían los abuelos: “nadie va a hablar mal de su casa aunque se esté cayendo”. Entre varios de los “culpables” de que todo vaya mal en nuestro país, según nuestro propio presidente, se encuentran: los medios de comunicación (que no hablan bien de él), los usuarios de redes sociales (que si no lo apoyan o se quejan son trolles), los empresarios (aunque tampoco vamos a mentir que estos sí tienen parte de culpa) y finalmente la Sala de lo Constitucional (por “frenar” un préstamo por 900 millones de dólares que de aprobarse van a pagar hasta los nietos de nuestros nietos) y aunque cada “culpable” permite tener un amplio debate, quisiera centrar la atención en estos últimos, pues el espacio no es tan extenso como muchas veces quisiera.

Lo ideal es comenzar planteando una interrogante: ¿puede la Sala detener un préstamo que intente realizar el Estado? La respuesta simple es: ¡No! Sin embargo, si el procedimiento o la forma que se utiliza para obtenerlo no es la correcta puede detener ese actuar.

Veamos entonces el caso y dos elementos básicos de lo que sucedió: el suplente que votó en el puesto de la diputada Salgado. Posiblemente el FMLN no imaginó que la antes mencionada titular iba a generarles un problema; como es bien conocido el FMLN y GANA prácticamente son una misma cosa, pero que surgiera una inesperada piedra de tropiezo para sus planes los obligó a utilizar una artimaña por demás descarada. Luego de votar en contra, la diputada titular se retiró de la Asamblea. ¿Que sucedió acto seguido? El SUPLENTE del diputado Gallegos tomó el lugar de la diputada y voto a favor ¿Titular (Gallegos) y suplente votando en una misma decisión? En la lógica natural de la ausencia del titular, ¿no debía ser la suplente de la diputada quien participara en el proceso? Ahora les consulto incluso aquellos cegados por el fanatismo: ¿realmente es necesario ser magistrado de la Sala para ver la trampa?

El segundo punto con el que pretendo terminar el tema es aún peor, y es que según la norma máxima de nuestro país, es decir la Constitución, cuando un proyecto es rechazado en la plenaria, es decir, que no es aprobado, ya sea porque no alcanzan los votos o cualquier otro motivo, este debe ir a archivo durante seis meses y no puede ir otra vez a plenaria hasta que transcurra dicho plazo, entonces tenían la OBLIGACIÓN impuesta por la propia Ley primaria y en este punto, aunque también en el anterior, es donde entra la Sala.

En otras palabras, no se trata de obstaculizar el actuar del gobierno de forma arbitraria; sin temor les puedo decir que se trata de HACER BIEN LAS COSAS, conforme al debido proceso, respetando las leyes y dando ejemplo, presentando en qué y cómo será utilizado el dinero que nos tocará pagar a todos nosotros.

Así que antes de rasgarse las vestiduras y decir que la Sala cumple una agenda política, lo cual no es improbable, estudie las sentencias al menos por un momento y dese la oportunidad de no ser engañado y terminar siendo un simple peón que solo repite lo que escucha sin analizarlo.

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