Política

29 Abr 2012
Política | Por: Sergio Rodríguez Ávila

Pues tengo un gran amigo, ¡y es sacerdote!

La Iglesia Católica Romana, como durante toda su historia, ha sido víctima de sus propios errores, muchos de ellos graves y condenables. Como dijo el Papa Benedicto XVI el año pasado, durante su visita a Portugal, “las grandes persecuciones a la Iglesia no vienen de afuera, sino de los pecados que hay dentro de ella”.

Durante las últimas décadas, los medios de comunicación se han encargado de dar a conocer diferentes casos verdaderamente terribles y en fin, una vida muy distante de la cual un sacerdote, el pastor de las ovejas de la Iglesia, debería tener.

No se justifican las acciones de algunos sacerdotes, que son verdaderamente condenables, pero estos escándalos han llegado a generalizarse. Esta generalización es completamente una mentira y falta de profesionalismo periodístico, ya que en su mayoría son personas ejemplares y dignas de ser imitadas.

He tenido el honor de conocer a más de cien sacerdotes en mi vida y en su mayoría me han comprobado lo increíbles que son, muy diferente a lo proyectado en la mayoría de películas y noticias mundiales. Ya que sólo me otorgan media página, aprovecho la presente para escribir sobre solo uno, monseñor Rogelio Esquivel, párroco de la Iglesia Inmaculada Concepción de Santa Tecla, un gran amigo.

Este cura de casi 70 años, tiene más de 40 años de haber sido ordenado sacerdote y casi 26 años de ser párroco de la parroquia más emblemática de Santa Tecla. Lo cierto es que entre más leo de las generalizaciones negativas sobre los sacerdotes, este personaje me comprueba lo contrario.

¿Honesto? Todavía no conozco a persona más honesta, transparente y sincera que el padre Esquivel. Cuidadoso hasta con los detalles más pequeños. Recuerdo hace poco que entre varios jóvenes recaudamos un pequeño donativo para la parroquia, que a pesar de ser verdaderamente simbólico, me pidió por favor llegar personalmente a la parroquia y que me entregaran un recibo.

¿Generoso? Me ha costado escoger cuál de las docenas de veces que he visto la generosidad de este hombre. La generosidad de este gran amigo es de tal dimensión que regala hasta sus horas de descanso, así como estuvo al lado de mi familia hasta horas de la madrugada cuando murió mi abuelo hace pocos años. Pudiera mencionar ejemplos como la Clínica Parroquial con la única misión de “sanar a los enfermos” y el programa Bolsa de Trabajo, dedicado a ayudarle a los parroquianos a conseguir una fuente de empleo. Pero la generosidad de este gran amigo no termina ahí, incluso ha fundado un comedor abierto, gratuito, la Posada Santa María, que brinda alimentos a más de 400 niños, jóvenes, adultos y ancianos de escasos recursos diariamente, con el lema cristiano de “dar de comer a los que tienen hambre”.

¿Guía para los niños y jóvenes? No sé ni por dónde comenzar. Pudiera contarles experiencias personales de cuando hice mi primera comunión, junto con mi hermano, cuando tenía 7 años y luego nos volvimos acólitos de su misa dominical o de los cientos de padres que confían la formación espiritual y de liderazgo de sus hijos a la parroquia del padre Esquivel.

¿Humilde? El padre Esquivel estoy seguro que inclusive no le va a gustar esta columna por causarle protagonismo. Además, cuántas veces no lo hemos visto celebrar misa habiendo sido intervenido por cuestiones de salud sin protestar.

¿Aburrido y líder? Cuántas veces no me he preguntado quién fuera este hombre si se hubiera vuelto empresario o político. Si lo visitas en una de sus misas, verás cómo después de leer el evangelio muy discretamente saca una página laminada con su homilía preparada para la misa.

Monseñor Rogelio Esquivel, muchas gracias por ser sacerdote. A pesar de ser humano como todos nosotros, su buen ejemplo para muchos es de tal dimensión, que imitarlo es tan difícil que no lo podemos poner ni como objetivo ni como meta. Lo más que podemos hacer es agradecer a Dios por tenerlo como guía.

Los invito a ver la película “La última cima”, dirigida por el distinguido productor español Juan Manuel Cotelo y conocerán otro caso de un sacerdote realmente impresionante.

*Presidente de MedioLleno. Esta columna fue anteriormente publicada en El Diario de Hoy y retomada de archivo.

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