Política

20 Nov 2015
Política | Por: Joshua Alfaro

¿Por qué es tan atractivo el socialismo?

Desde que tengo memoria no recuerdo que ningún profesor de estudios sociales que haya tenido desde mi educación básica hasta la universidad se identificara explícitamente como liberal o capitalista. Más bien parecían personas intelectualmente cultas pero financieramente pobres (con el respeto de cualquier sociólogo). Siempre me pregunté por qué razón si eran tan inteligentes parecían ignorar el sentido común de las finanzas personales.

Con los años pude construir dos hipótesis básicas sobre la creación de riqueza en una sociedad democrática. La primera nace de la creatividad y el espíritu empresarial cuando el emprendedor crea un bien o servicio que resuelve una necesidad humana o problema concreto de la sociedad, pero este proceso es largo, escabroso y lleno de adversidades. Asimismo el emprendedor requiere dotarse de ciertas habilidades básicas como administrador, negociador, financista, contador, mercadólogo y relacionista público. Por otra parte, en el competitivo mundo empresarial se requiere una fuerte dosis de disciplina, constancia e innovación para destacar y generar valor agregado a la empresa tanto del empresario como de su equipo, sin embargo, las recompensas son más justas porque se basan en la meritocracia y no en la burocracia.

Mi segunda hipótesis es más popular y anhelada por muchos: ¨la política¨; prácticamente cualquier ciudadano puede aspirar a un cargo público y la mayoría de políticos son expertos en apropiarse del dinero ajeno, pero para alcanzar ese cargo se requiere convencer una gran masa de individuos que acudan a las urnas y voten por él. La forma más efectiva es la retórica socialista, aquella que sataniza al empresario y promulga la distribución equitativa de la riqueza, la igualdad y la justicia social. ¿Por qué razón?, porque el adoctrinamiento ideológico es un método infalible de crear seguidores leales, cuando el fanatismo se mezcla con la ignorancia puedes crear lo que Ortega y Gasset llamaba ¨el hombre masa¨.

El Estado es el gran botín y el político socialista es el Robín Hood que promete redistribuir la riqueza equitativamente para todos. No se necesita crear ningún bien o servicio que beneficie a la sociedad, ni tampoco se necesita ninguna habilidad administrativa, innovación o espíritu emprendedor, simplemente hay que acceder dónde está el botín que otros han generado pagando sus impuestos. Cuando en una sociedad el fanatismo ideológico supera al espíritu humano de innovación y creatividad, los ciudadanos ya no demandan honestidad y buen manejo de la cosa pública, sino tajadas, privilegios y porciones del botín.

Esta visión cortoplacista la conoce a la perfección el FMLN, cuando en su primer congreso arremeten con un discurso cargado de fanatismo ideológico y retóricas marxistas. Ellos son incapaces de crear riqueza desde cero con talento, esfuerzo y creatividad porque naturalmente carecen de todas las habilidades que el empresario exitoso posee y solo pueden aspirar a saquear la riqueza que otros han creado apoyándose en una sociedad vulnerable y débil que ve la cosa pública como su única salvación y salida de la pobreza.

¿Hay alguna forma de devolverle la dignidad a nuestro país? Sí, pero eso solo ocurrirá cuando la sociedad civil sea lo suficientemente poderosa como para ser capaz de crear su propia riqueza y dejar de ver la política como un medio para enriquecerse fácilmente.

 

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