Política

21 May 2015
Política | Por: Carlos Gutiérrez Argüello

Político, si no conoce su trabajo, no estorbe

El gobierno de El Salvador, al igual que la  clase política, debería saber combatir estos tres problemas con la finalidad de creer y desarrollar un mejor  país. No es suficiente gobernar con la gente, si no se puede gobernar PARA la gente. 

Un par de meses atrás el colombiano Jorge Melguizo, experto en gestión gubernamental, promoción de cultura y prevención de violencia, realizó una visita al país con el propósito de brindar sus experiencias en la Alcaldía de Medellín a personas políticas, miembros de la cooperación internacional y diversas organizaciones sin fines de lucro. En plena conferencia se escuchó, ¿quién de todos los políticos presentes hace uso de los servicios públicos? Después de un silencio incómodo de diez segundos, mencionó las siguientes palabras: “mejor prosigamos con el tema”.

En esta ocasión ninguna de las personas poseedoras de un puesto público levantó la mano, por lo que me dejó pensando si realmente creen lo suficiente en su trabajo para realizar acciones perdurables y promover el desarrollo de país o solamente se encuentran realizando una labor sin visión, trabajando a corto plazo y poniendo primero los interés partidarios antes del ciudadano.

Sería interesante preguntar de forma directa a los servidores públicos si hacen uso del servicio que promueven, siendo las interrogantes expresadas de las siguiente forma: ¿viceministro de Transporte, usted hace uso del transporte público?  ¿Ministro de Educación, enviaría a sus hijos a una escuela pública? ¿Ministro de Economía, sí fuera dueño de una empresa extranjera, invertiría en El Salvador? ¿Señor presidente, estaría dispuesto a utilizar el sistema de salud, en un caso de vida o muerte?

Si la mayoría de las respuestas es un “NO”, expresadas por medio de sus palabras y acciones, debido a las diversas circunstancias presentes, entonces habrá que plantearles sobre qué se deberá realizar para que él o ella considere la utilización de estos servicios públicos.

Ante la idea expuesta, llego a identificar tres problemas. El primero de ellos es la falta de conexión con la realidad, donde no es lo mismo saber la definición de una palabra que vivir su significado. Todos conocemos  qué significa la palabra extorsión, aunque solamente algunos son sabedores del significado de ser extorsionado. Un ejemplo está en la clara diferencia entre el conocimiento de las deficiencias del sistema de salud e ir herido a un Centro de Atención de Emergencia, para averiguar que no cuentan con el equipo apropiado. Por lo tanto, el significado de cada palabra se vuelve mucho más profundo, potenciando la buena labor del servidor público.

Existe una gran brecha entre ganarse un puesto trabajo a base de esfuerzo y experiencia, comparándolo con el hecho de simplemente ser dado; resultando en la segunda problemática. Muchos puestos del gobierno (central o local), llegan a ser estipulados por la confianza o afinidad partidaria, cuando deberían estar basados en el trabajo profesional de la persona, independientemente de su partido político.

En términos de visualizar un futuro, existen tres tipos de personas. Aquellas que ven solamente una opción y no ven todas las variantes; los individuos que visualizan todas las alternativas y no pueden tomar una acción definida. Por último, están aquellos ciudadanos capaces de ver todo el panorama, definir la opción más apropiada e integrar el resto de opciones, para brindar acciones perdurables.  El tercer tipo de personas, se les conoce como visionarios, siendo la falta de estos el tercer problema reflejado.

Es importante definir un rumbo de país compuesto por personas líderes, visionarias y dispuestas a trabajar más que el solo cumplimiento de un horario laboral.

Muchas empresas trabajan para que sus empleados sean embajadores de la compañía, representantes de sus marcas y fieles seguidores, satisfaciendo en lo mejor que se puede las necesidades de su público interno, manteniendo una relación ganar-ganar. Así, obtienen un combate a la falta de visión, aportando mayor conexión con la realidad y colocando personas capaces en cada uno de sus puestos de trabajo.

El gobierno de El Salvador, al igual que la  clase política, debería saber combatir estos tres problemas con la finalidad de creer y desarrollar un mejor  país. No es suficiente gobernar con la gente, si no se puede gobernar PARA la gente.

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