Política

5 Abr 2016
Política | Por: Juan Carlos Méndez

Pandillas: de lo antisocial a lo social

(Parte )

El fenómeno de las pandillas es necesario analizarlo desde una perspectiva histórica económica-política, ya que allí está el origen de ellas. Es necesario analizar el por qué hoy forman parte de la cotidianeidad y el mundo social.

Las pandillas, son la expresión máxima de violencia gestada desde la misma sociedad, tras un proceso histórico, económico y político. Las pandillas, son un fenómeno antisocial debido a que van en contra del orden social, es decir, no les importa las normas de convivencia (sociales), o sea las leyes o derechos; y en este sentido, son ellos quienes de forma peligrosa han atentado contra la sociedad.

Las pandillas no se formaron de repente. El Salvador, viene de un proceso histórico-económico en el cual su población –en su gran mayoría- no se ha desarrollado, por lo que sobrevivir, conseguir empleo, alimento, educación, es todo un reto. Vámonos más atrás en nuestra historia y recordemos como fue el periodo de la colonización, ¿quiénes y por qué arrasaron con nuestros recursos? Veamos también, cómo fue que caímos en una lógica económica tan poco productiva a través del monocultivo del café, el intento de seguir una receta por industrializar nuestro país, y cómo el neoliberalismo desde sus inicios fue mal utilizado para concentrar riqueza en manos de unos pocos… y si todo esto hubiera funcionado o se hubiera hecho de la manera correcta, quizás viviéramos al estilo de Costa Rica por lo menos, pues en nuestra historia económica “hay mucha tela que cortar”. Algo tuvo que haber pasado para que las pandillas brotaran de nuestra misma sociedad, y ese algo tiene que ver con la subsistencia de los hogares.

Según el último estudio de pobreza en nuestro país, sobre la pobreza multidimensional, esta nos dice que el 35.2% de los hogares salvadoreños está empobrecido, quiere decir que, estas familias tienen carencias en estabilidad laboral, servicios básicos como agua potable, energía eléctrica, el tipo de construcción del hogar, educación o salud. Por lógica, el principal lugar donde se forma un ciudadano no tiene las condiciones por lo menos básicas para desarrollarse. La culpa de esto recae en las políticas que los gobiernos y los legisladores han implementado luego del cese de la guerra armada en 1992, políticas que no han sido suficientes para lograr el desarrollo pleno de los ciudadanos. Cada vez más son menos los que acceden a las universidades, a un trabajo formal, a adquirir una vivienda, y cada vez son más, aquellos que desean irse del país, ingresar forzada o voluntariamente a pandillas.

Al hablar de clases sociales, rápidamente se nos vienen a la mente: rico y pobre. Los grupos pandilleriles salen desde la clase pobre, pues raro/ninguno que pueda pagar una universidad privada, viajar por el mundo o en su mismo país, o adquirir una vivienda u obtener un empleo formal, entraría a pandillas fácilmente. Diversos estudios han demostrado que las pandillas son un resultado de diversas causas: la guerra civil armada, la desintegración familiar por emigración o abandono y hasta la pos guerra. Mucho de esto ha causado en el estrato de la población más pobre, una especie de trastorno antisocial (sociopatía) en el cual el entorno de las personas y el acceso a las oportunidades es vital para corregir esta situación.

La pobreza es la causa número uno por la cual existen las pandillas, pues más fácil obtener dinero en pandillas que conseguir un empleo y tener un salario digno. ¿Dónde están las grandes ideas del gobierno y los políticos para corregir el problema histórico de nuestra economía? Mientras no pensemos en desarrollo, difícilmente crecerán los ciudadanos… no es tanto de dinero, sino de desarrollo de oportunidades.

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