Política

8 Ene 2015
Política | Por: Carlos Alejandro Morales

Ofrezcan razones válidas

Cada salvadoreño debe exigir verdaderos motivos para darles el honor del voto a aquellos que ofrezcan dar algo más que una falsa imagen y nulas o pobres propuestas.

Cuando entro a algún establecimiento comercial buscando algún producto de cualquier tipo ya sea ropa, calzado, un celular o alguna consola de videojuegos, en muchas ocasiones se acerca un vendedor. Obviamente más motivado en primer lugar por la comisión que podría recibir si yo hago una compra, procura convencerme de comprar mencionando las ventajas o virtudes del producto sobre el cual yo muestro algún interés.

Aunque el actuar del vendedor no siempre es sincera preocupación por verme como cliente satisfecho, sí me da razones válidas para tratar que yo no me vaya de la tienda sin el artículo que desea venderme. Este actuar debería ser el ejemplo que muchos de los candidatos o aspirantes a políticos deberían seguir.

Contrario a eso, la mal llamada “campaña política” en la cual nos encontramos atrapados desde hace mucho los salvadoreños no son más que simples frases con intención de ser pegajosas, hashtag que para muchos son casi de uso obligatorio y fotografías modificadas con Photoshop que hacen dudar de la palabra de alguien que ni con su propia imagen es sincero. No he visto una sola propuesta innovadora que me haga reaccionar y pensar que él o ella son diferentes. Contrario a eso, el patrón normal de irrespeto al Código Electoral es hablar mal del contrario y autoproclamarse como la mejor opción se repite constantemente como si esa fuera una regla no escrita.

Nuestro voto es nuestra herramienta más poderosa para llevar a cabo el correcto ejercicio de la democracia y no es algo que podamos hacer todos los días. No podemos remover a alguien que no da el “ancho” de su cargo una vez ha sido elegido. Si así fuera, seríamos una sociedad menos decepcionada, pero la clave está en razonar ese privilegio de ser votante.

Siempre hay que tener un porqué válido para votar por alguien. Si por ejemplo Will Salgado y Francisco Merino me dicen que vote por sus hijos para el Parlacen deben, además, señalarme exactamente qué razones tengo yo para marcar su rostro. Si una feminista activa se me acerca y me dice “voten por mujeres, apoyemos las candidaturas femeninas” deben decirme qué cualidades (aparte de ser mujer) tiene la candidata que me propone. Si alguien me dice “vote por rostros nuevos” debe demostrarme que el rostro nuevo no es solo un títere más.

Quizás el colmo ha sido la “imagen renovada” que algunos políticos han querido presentar desde este inicio de año, por eso yo les pregunto: ¿en verdad creen que la imagen de una persona se arregla con Photoshop? ¿Cómo se puede confiar en alguien que no es ni siquiera sincero con su propia imagen? Eso es como el engaño común que todos en más de alguna ocasión hemos pasado al comprar una hamburguesa, ya que en la imagen publicitaria nos muestran una jugosa y suculenta comida, pero la realidad es que terminamos con algo muy diferente en nuestras bandejas.

Cuando uno se presenta a una entrevista de trabajo siempre nos preguntan ¿por qué deberíamos contratarle a usted? Quisiera, por favor, que todos los candidatos nos respondieran a los votantes esa pregunta ¿Por qué deberíamos contratarle para diputado? Espero que cada salvadoreño exija recibir verdaderos motivos para darles el honor del voto a aquellos que ofrezcan dar algo más que una falsa imagen y nulas o pobres propuestas. Solo de esta manera esta vez las cosas así podrían ser diferentes. Por favor, señores aspirantes a alcaldes y diputados, ofrezcan razones válidas para convencerme de porqué debo escogerles.

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