Política

20 Jun 2014
Política | Por: Mauricio González

No esperemos que los políticos hagan lo que nosotros necesitamos

En la vida ningún almuerzo es gratis.

Es fácil pedir y pedir. Los salvadoreños le exigimos al gobierno, a los diputados y alcaldes buena educación,  salud, comida; y no solo eso, calles sin baches, medicina, insumos agropecuarios, agua y en ocasiones hasta petróleo barato. Además de esa serie de necesidades que damos por sentadas deben ser suplidas por ley, por nuestro lado buscamos adquirir el último artículo electrónico, el teléfono inteligente, la computadora, la tableta más grande, moderna y entramos en una espiral consumista donde dejamos de lado los verdaderos aspectos que contribuyen a la mejora en la calidad humana de una persona o familia. Índices de desarrollo humano opacados por artículos de tercera necesidad que tienen por objetivo seguir una tendencia y de una u otra forma mantener ese sentimiento de pertenencia a una sociedad cada vez más consumista.

Los salvadoreños queremos todo gratis y, peor aún, ponemos nuestras esperanzas económicas y sociales en políticos e instituciones -públicas o privadas- que acarrean problemas estructurales relacionados a la administración y obtención de recursos en el caso de los públicos y de intereses económicos opuestos en el caso de los privados. ¿No cree que llegó la hora de parar su fe en las instituciones y hacer las cosas por usted mismo? Tirarse a la piscina.

Una noticia que me llamó la atención fue la de un grupo de vecinos en la ciudad de Soyapango que al no recibir respuesta luego de enviar una serie de cartas pidiéndole, a su respectiva alcaldía y al MOP, reparar los baches formados en la calle que pasa frente a sus casas. Los habitantes decidieron armarse de herramientas y rellenar con piedras y una mezcla de cemento improvisado los baches. No fue una reparación de buena calidad, sin embargo, eso sirvió para ser retomados en los medios de comunicación y posteriormente recibir una reparación adecuada por parte de la alcaldía. ¿Cuántos solo se quejan y quejan?

Los políticos, en la mayoría de oportunidades, representan sus intereses y el de otros grupos económicos. El gobierno, al menos el salvadoreño, administra escasez, además de tener que financiar una serie de burócratas, tecnócratas, el presupuesto general de la nación y lamentablemente la corrupción.

Llegó la hora de hacer crecer el país con nuestras manos, con base en el ingenio e ideas que salgan del círculo vicioso entre salario y trabajo. Apostarle al emprendimiento para que este sea el motor que active poco a poco la economía nacional a través de exportaciones y el desarrollo de tecnología en las áreas de la informática y la industria. El futuro es amplio y diverso, a pesar de que es su deber, no podemos seguir amparándonos en subsidios del gobierno y todo tipo de beneficios porque la pobreza de un país puede ser momentánea si tenemos una idea, pero permanente si carecemos de ella.          

El empresario Ricardo Poma, en la mayoría de sus discursos, incluye la frase “existen tres clases de hombres. El que hace que las cosas pasen, el que ve las cosas pasar y el que se pregunta qué pasó”. ¿Cuál quieres ser?

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