Política

26 Sep 2014
Política | Por: Mauricio González

Medios masivos, cultura y digitalización

Durante la década de los 50 y 60 a escala internacional existieron dos corrientes muy marcadas en los contenidos de televisión. 

Por una parte, el esquema norteamericano proveniente principalmente de Hollywood hacía énfasis en el entretenimiento y el ocio a través de series de televisión y películas. Por otro lado se encontraba el esquema educativo, liderado en ese entonces por la British Broadcasting Corporation (BBC) encargada de distribuir un enfoque edificador en sus contenidos.

Con el desarrollo de la industria televisiva en Latinoamérica, el enfoque norteamericano se extendió en la región, siendo México uno de sus principales promotores a través de la producción cinematográfica y de telenovelas que posteriormente exportaría a Centroamérica. Este enfoque de contenidos en muchos sentidos permitió la construcción de paradigmas alejados de la realidad nacional. Por ejemplo, los papeles estelares son protagonizados por personajes de piel blanca y los papeles secundarios, como la empleada o jardinero, son relegados para actores con rasgos indígenas o de tez morena sin tomar en cuenta que la mayoría de población salvadoreña guarda esas características.

Esas directrices mediáticas forman un patrón eurocéntrico o anglosajón que impone una imagen blanca y occidental a los televidentes, quienes poco a poco lo terminan aceptando. También se observa que los roles protagónicos masculinos tienden a pertenecer a estratos socioeconómicos altos mientras que los papeles protagónicos femeninos a los estratos bajos de la sociedad. La televisión utiliza narrativas visuales y discursivas para representar a las mujeres bajo roles y juicios de valor que las asocian a la subordinación. Además, confirman una “sobrerrepresentación” de la imagen femenina como un objeto sexual que las remite a un estereotipo puramente decorativo y subordinado al hombre.

Las conductas de los personajes de televisión también pasan por una serie de actitudes que poco a poco son adoptadas por la sociedad como “la creación de la realidad a través del rumor” o “la creación de una realidad socioeconómica paralela al diario vivir”, condiciones que no hacen más que confundir a la sociedad, especialmente a los adolescentes durante su búsqueda de identidad. De esta forma, la televisión como espectáculo reproduce estereotipos sexistas, clasistas, machistas y racistas que a través de las décadas son aceptados como realidades y que de forma inconsciente son replicados.

A pesar de esas condicionantes televisivas, el desarrollo tecnológico nos ha proveído de las herramientas suficientes para consumir contenido alternativo, generado desde estructuras de poder cada vez más horizontales. El mundo cambia y el siglo XXI se encuentra impulsando la revolución digital que tiene el potencial de minimizar las audiencias en los medios de comunicación masivos y dirigirlos hacia la construcción de espacios digitales independientes donde la información responda al desarrollo humano de las audiencias y no a necesidades políticas o empresariales. Poco a poco el público ha comenzado a dar este giro; utilizar como referencia informativa a productos multimedia que circulan en la web, como una opción a la agenda institucional y mercadológica que promueven los canales de televisión.

El principal obstáculo que deben sobrepasar los medios digitales en contraste con los medios masivos es evitar el desarrollo de agendas privadas, proveer información alternativa a través de una construcción cultural enfocada en el desarrollo humano de las audiencias en sus diferentes planos e incentivar la igualdad de género.

 

29 Nov 2016
Educación barata
Política | Por: Juan Carlos Méndez

Educación barata

14 Oct 2016
65 años de integración regional centroamericana
Política | Por: Fernando Colocho

65 años de integración regional centroamericana

25 Ago 2016
Elecciones internas en ARENA
Política | Por: Juan Carlos Méndez

Elecciones internas en ARENA

18 Ago 2016
¿Quién debe liderar ARENA?
Política | Por: Kevin Sánchez

¿Quién debe liderar ARENA?