Política

3 Feb 2016
Política | Por: Fernando Colocho

La venda de la Dama de la Justicia

Espero que en mi país, la Dama de la Justicia no tenga precio ni color partidario. Su túnica no sea roja ni tricolor. No padezca amnesia ni Alzheimer.

El concepto histórico de la diosa de la justicia tiene sus orígenes en la Antigua Grecia y Egipto, ricas culturas que tenían sus propias representaciones según la mitología predominante. La referencia más directa nos traslada a la diosa romana Justitia, cuya composición estética no ha variado hasta los tiempos modernos. Siempre se ha representado por tres aspectos fundamentales: una balanza, relación entre acuse y defensa que conlleva a un veredicto; una espada, figura de autoridad rápida y final; finalmente, encontramos el elemento más curioso de todos: una venda en los ojos.

¿Por qué una venda en los ojos? Usualmente eso nos daría la impresión de impotencia, vulnerabilidad y corrupción. Pero en realidad, al menos idealmente, la venda en los ojos representa la filosofía de que la justicia debe ser impartida objetivamente. En su concepción original «sin pasión ni prejuicios», la Dama de la Justicia no permite que las impresiones emocionales influyan en el veredicto, independientemente de la identidad, el dinero, poder o debilidad del acusado, la justicia es firme e imparcial.

Esta alegoría es particularmente pertinente en este momento donde El Salvador experimenta sentimientos encontrados. Desde el verdadero nacimiento de la democracia aquel 16 de enero de 1992, jamás habiamos presenciado la muerte de ningún Presidente de la República. Menos de una figura tan mediática y políticamente estigmatizada en los días recientes como la del expresidente Francisco Guillermo Flores Pérez.

En primer lugar, es mezquino sacar tajadas políticas de un acontecimiento como este. Cosa que ARENA y el FMLN saben hacer muy bien. Debe quedar claro que si realmente creemos en la institucionalidad y en el espíritu objetivo de la justicia en nuestro país, que se lleve a juicio a un político o funcionario público no es sinónimo de persecución política. Se está abusando del término. Ahora, los militares acusados de la masacre de los seis padres jesuitas y sus dos colaboradoras, alegan diciendo que sufren «persecución política». ¿De ahora en adelante llamaremos persecución política al acto de hacer justicia? ¿Si se investiga al expresidente Funes también será persecución política? ¿entonces no se debe investigar ni llevar a juicio a ningún funcionario público porque es un plan maquiavélico orquestado desde el bando contrario?

La justicia debe ser firme y objetiva, venga de donde venga. Sin embargo, la pregunta que nos atañe en este momento es: ¿Quién va a responsabilizarse por el desvío de los 10 millones de dólares donados por China-Taiwán?

Las investigaciones realizadas por la Fiscalía General de la República arrojan hechos contundentes: las pruebas indican que los 10 millones de dólares fueron desviados a las cuentas bancarias de ARENA y fueron utilizados para financiar la campaña presidencial de Elías Antonio Saca. Jorge Velado, presidente del COENA, jamás ha negado que el partido ARENA ha sido el beneficiario directo de los fondos donados por Taiwán, en todo momento ha dicho que se debe cuestionar al candidato presidencial de ese momento y a su personal de campaña quienes eran los responsables de saber la procedencia de los fondos utilizados. Francisco Flores fue claro desde sus declaraciones en la Asamblea Legislativa, el hecho del desvío de los fondos es un hecho irrefutable.

Entonces, una vez las aguas se hayan calmado, la ciudadanía exige una explicación: ¿Cómo va a responder ARENA ante hechos innegables dichos incluso por los mismos integrantes de la Familia Flores?

No se equivoquen, la ciudadanía no quiere escuchar ni leer los cínicos pronunciamientos oficiales lamentando el deceso del expresidente Flores, que si fue víctima de algo fue de los oscuros intereses del partido. Lo que quiere escuchar la ciudadanía es ¿Qué va a pasar con los 10 millones? ¿Cuándo los van a devolver? ¿Cuál será la consecuencia judicial para el comportamiento de este partido político dirigido por personas capaces de hacer eso? ¿Debería seguir existiendo un partido político capaz de hacer este tipo de cosas? ¿Dónde quedaron los ideales que sus inocentes correligionarios defienden?

ARENA debe responder. Así como debe responder el FMLN en su debido momento. Llego a la triste conclusión que para ser político en El Salvador se debe tener un doctorado en hipocresía, porque será necesario un día decir que caiga todo el peso de la ley sobre una persona que traerá mala fama al partido teniendo elecciones cerca y al día siguiente decir que fue un héroe de la patria, víctima de una persecución política tramada desde la izquierda. Soy del 1% que no se traga ese cuento. Fueron incapaces de manejar el caso y tomaron decisiones que redujeran la factura política pero a la larga la incrementaron.

Espero que en mi país, la Dama de la Justicia no tenga precio ni color partidario. Su túnica no sea roja ni tricolor. No padezca amnesia ni Alzheimer. Pero sobre todo, que su espada siente un precedente para que todas las futuras generaciones sepan, de ahora en adelante, que con el pueblo no se juega.

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