Política

24 May 2016
Política | Por: Alexandra Monge

La responsabilidad de mi generación  

Mi generación se distingue de las otras por muchas razones, y una de ellas es nuestro acceso a la información. Jamás ha existido una generación tan expuesta al mundo exterior como nosotros; somos la generación que se desenvuelve, se expresa y construye su perspectiva de la vida a través de un mundo digital. Sin embargo, esto también nos ha llevado a aspirar a la vida de primer mundo que vemos día a día en nuestras redes sociales. Hemos aprendido que el éxito se basa únicamente en cuanto dinero podemos llegar a tener y si podemos llegar a experimentar por lo menos una porción de lo que se encuentra fuera del pedacito de tierra en el que vivimos. Así que, poco a poco, nos vamos ensimismando, velando únicamente por nuestro propio futuro y olvidando el de nuestro país.

Somos una generación ambiciosa, cosa que no es necesariamente negativa, pues tenemos visión y deseos de salir adelante con nuestros sueños. El problema es que por lo general nuestra visión no se enfoca más allá de nosotros mismos. Con esta mentalidad, la política ni siquiera se nos cruza por la mente, pues lo vemos como un negocio sucio y algo sin remedio. Es más, hasta los mismos políticos nos enseñan que la única forma de llegar a un estatus decente de poder, y permanecer en él, es pasando por encima de otros. Nos vivimos quejando de que aquí nunca habrá nada bueno, que el gobierno va de mal a peor y que no nos brinda lo necesario para poder sobresalir dentro de nuestras fronteras.

Como generación, este es el peor error que podemos cometer, pues el país no nos debe nada, nosotros sí.  El gobierno, en toda su responsabilidad de brindar un mejor entorno para incrementar las oportunidades, no lo va a hacer. Porque el verdadero y mas drástico cambio de nuestro país no es el gobierno, sino nosotros como nueva generación. Puede que no todos hayamos nacido para pararnos detrás de un podium o levantar la mano en una asamblea, pero sí para cambiar la vida de los demás junto con la nuestra. Somos una generación innovadora, que desafía estereotipos y a las viejas generaciones con nuevas ideas. Usemos ese poder para el beneficio de otros, porque no hacer nada solo creará un círculo vicioso para las siguientes generaciones, que también buscarán su futuro en otro lado cuando podrían contribuir a fundar uno más grande y mejor aquí.

Vale la pena aclarar que ir en búsqueda de otras oportunidades fuera del país no es el problema, sino el hecho de no querer regresar, de negarse a contribuir aún estando lejos. Hay que recuperar ese sentido del servicio, porque al invertir energía y tiempo en vidas además de las nuestras no solo estamos mejorando su futuro, sino el nuestro al construir una mejor sociedad en donde vivir. Como dijo John J. Kennedy una vez en su famoso discurso, “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país.”

Es necesario dejar la mentalidad pesimista e indiferente que nos dice que El Salvador no tiene potencial, y convencernos de que ese potencial somos nosotros. Comencemos a trabajar por convertirnos en una potencia de profesionales con más ética, que tenga conciencia social y devoción por nuestro país. Dejemos de esperar que alguien venga a cambiar las cosas y seamos ese alguien, porque lo que hagamos hoy como generación determinará el futuro de todos en los próximos años.

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