Política

19 Feb 2015
Política | Por: Carlos Alejandro Morales

La política no es mala

La política no es mala, los malos somos nosotros que por simple fanatismo o amor a una bandera NUNCA parece que aprendemos la lección.

La política no es mala. Para los más grandes precursores de esta rama de estudios, es decir, los griegos, la política era ejercer una actitud frente a su ciudadanía. Pero aun antes que ellos podemos mencionar que la política existe desde que el hombre es hombre, ya que hacer política es una forma de conducta constante, llevada a cabo aun en épocas tribales. Hoy se reconoce que existe más de una política.

Hay una política de Estado, económica, social, educativa, comercio exterior, entre otras. Y todas estas ramas han ido evolucionando a fin de alcanzar los propósitos para las que fueron creadas, por lo tanto, debemos ser honestos con nosotros mismos y ver que la política puede ser una herramienta funcional en las manos adecuadas.

Existen un sinfín de razones por las cuales desde hace varios años siento un gusto especial por el tema. Por mencionar algunas de estas razones podría decir que me parece una forma donde lo que más pesa es el pensamiento crítico. Creo que nos brinda la oportunidad de generar ideas a favor de una sociedad y sus necesidades. Además, es un espacio donde no es necesario estar de acuerdo con todo lo que escuchamos pero sí que nos permite juzgar con una mente abierta todo lo que nos quieran vender. Nos brinda disensos de todo tipo que con el diálogo adecuado pueden resultar en consensos para solucionar de forma eficaz los problemas de nuestro país.

Utópicamente la política debería ir encaminada hacia una verdadera cultura de diálogo que concluya en una sociedad más unida. Tristemente ese debería considerarse parte del “deber ser” de la misma por lo menos. Pero el “ser” que hoy por hoy podemos observar dista mucho de todo lo que anteriormente he hecho mención. Ver a la gente hablar de política últimamente es como verlos hablar de algún partido de fútbol o algún otro deporte de preferencia; es como escucharles comentar “la novela” de las 6:00 p.m. o peor aún, en algunos casos, es como si defendieran a algún enamorado al que es imposible encontrarle defectos.

La realidad es que los malos somos nosotros, porque nunca vamos más allá de lo que nos dicen en un anuncio de campaña o de un simple afiche de promoción de un candidato. Somos los malos porque seguimos apoyando a quienes con hechos nos demuestran que están en el poder solo para mejorar su vida y no la de la población. Somos los malos porque después escuchar una y otras vez las promesas de aquellos que hemos apoyado en las diferentes campañas (y ver que estas quedan solo en el papel) no desarrollamos nunca una cultura de reclamo. Consideramos “campaña sucia” que nos muestren verdades completas de personas que solo nos habían dado verdades a medias. Finalmente nosotros somos los malos porque de algún modo nos han logrado vender que solo debemos criticar al que no porta la bandera del partido que apoyamos.

Hemos visto como en San Miguel el nepotismo del actual alcalde ni siquiera es disimulado; vimos cómo se publicó hace poco que un diputado solo se presentó a trabajar seis veces en todo su periodo y así podríamos mencionar muchos casos más que solo provocan que el estómago se revuelva ante tanto descaro pero con un detalle en común: todos esos rostros aun permanecerán en las papeletas que iremos a marcar el próximo primero de marzo y estoy más que seguro que tristemente alguno las marcará sin tomar en cuenta lo anterior.

La política no es mala, los malos somos nosotros que por simple fanatismo o amor a una bandera NUNCA parece que aprendemos la lección.

 

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