Política

15 Nov 2012
Política | Por: Gerardo Torres

La identidad del FMLN

En sus épocas de oposición el FMLN era un partido combativo, su función era ir en contra del poder establecido. Tenían claro que los gobiernos de ARENA estaban haciendo mal su trabajo, los diversos líderes prometían que el día que ellos tomaran el poder las cosas iban a cambiar.

El día por fin llegó y el FMLN logró conquistar la presidencia, eso sí, no con un candidato del núcleo duro del partido sino con un “moderado”, llamado Mauricio Funes. El discurso de toma de posesión del presidente Funes fue esperanzador, hizo énfasis en que él iba a ser el presidente que iba a lograr la unidad nacional y que su gobierno iba a eliminar la corrupción.

Lastimosamente la realidad no ha sido exactamente como el presidente Funes dijo que sería. Esa unidad nacional de la que habló es solo un mito, además, no parece que este Gobierno haya acabado con las malas prácticas de gobiernos anteriores.

Estar en la presidencia ha debilitado al FMLN, ya no parece que este sea el partido político de los pobres y aunque muchos de sus dirigentes aún continúen con un discurso “obrerista” y con elementos marxistas, este ya no es coherente con el peso que muchos sectores “burgueses” tienen dentro del partido. El pueblo ya no cree que los dirigentes del FMLN sientan y piensen como ellos, aunque el presidente Funes se haya empeñado en decir que sí, en una de sus múltiples campañas publicitarias.

Además, el pueblo no eligió al FMLN para que llegará al poder y culpara de la mala situación que atraviesa el país a gobiernos anteriores, ya tenemos suficientes personas que nos dicen lo mal que estamos y no queremos que nuestro presidente sea una de ellas. El Salvador confió en que el FMLN lograría ofrecer soluciones a los problemas nacionales. No hay que olvidar  que en su etapa de oposición, el FMLN se vendía como el partido político que había descubierto el secreto para construir una sociedad más justa e igualitaria y que solo necesitaba llegar al poder para aplicarlo.

Es evidente que el primer gobierno del FMLN en El Salvador no ha sido lo que se esperaba y esto los ha llevado a cambiar la estrategia para las elecciones del 2014. Su candidato presidencial, Salvador Sánchez Cerén, es del núcleo duro del partido y parece que el mensaje que quieren lanzar es el siguiente: el presidente Funes no era un hombre del partido y por tanto no aplicó los planes que el FMLN le propuso, en cambio,  Salvador Sánchez Cerén, sí es un hombre fiel al partido y será el artífice del cambio. En otras palabras, el gobierno del presidente Funes ha fallado porque no le ha hecho caso al FMLN.

Ahora bien, el FMLN también ha elegido a Oscar Ortiz como candidato a vicepresidente, no son ingenuos. Saben que las elecciones se ganan en el centro no en los extremos y confían en que Ortiz podrá obtener los votos del centro que el presidente Funes obtuvo.

En mi opinión, el FMLN se ha dado cuenta que estar en el poder no le favorece y por eso han elegido a Salvador Sánchez Cerén como candidato, son un partido creado para ser oposición.

La fortaleza del partido viene de sus bases y desde que están en el Gobierno su militancia ha perdido la vitalidad que tanto la caracterizaba. Es posible que sea porque se dieron cuenta que los dirigentes de su partidos no son “superhombres” sino que son iguales al resto y, por tanto, al llegar al poder se han olvidado de las bases que con tanto sudor y esfuerzo los llevaron a la cima y se han dedicado a cometer los mismos abusos que tanto condenaban cuando eran oposición.

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