Política

2 Dic 2014
Política | Por: Juan Carlos Méndez

La campaña de Edwin y Nayib

No seamos como nuestros antepasados como cuando nos engañaron con espejos de vidrio aquellos que se veían superiores.

La última encuesta de La Prensa Gráfica nos deja tres cosas claras: la primera es que la imagen de Nayib pesa más que la de Edwin Zamora, la cual está arriba por 21.8 por ciento, siendo normal una estadística de esta manera, ya que Nayib es una persona más joven, con más carisma y en sus intervenciones públicas luce mejor que Edwin. Segundo, la encuesta ratifica la preferencia hacia Nayib donde la gente cree que él será mejor alcalde, por lo que la intención de voto a su favor es del 39.1 por ciento ante un 36 por ciento para Arena. Y tercero, la gente prefiere darle más diputados a Arena que al FMLN en San Salvador, con 39.7 por ciento a un 30.55 por ciento, respectivamente. Las personas quieren un cambio en la capital pero también un contrapeso en el ámbito legislativo. Confían en Nayib, pero no en el FMLN.

Edwin Zamora está utilizando tres eslóganes que se han difundido en los medios: “Trabajando lograremos grandes cosas”, “juntos podemos” y “por amor a El Salvador”. Edwin quiere mostrar la imagen del ciudadano que se fue a preparar al extranjero para venir al país a aportar a través de sus estudios, empresas familiares y otros logros personales dado su liderazgo. Sin embargo, la balanza de logros políticos respecto a Nayib está en el aire. Evidentemente Nayib ha hecho más como alcalde que Edwin como diputado; por supuesto, ambos en escenarios de negociación distintos.

Arena, con sus spot televisivos, da a entender que son un partido distinto, “que han aprendido del pasado” –como dice el spot- y que para ellos no existe división entre ricos y pobres, ya que todos “somos salvadoreños”. ARENA quiere dar a entender que tienen más razones para conducir el país de una mejor manera que el FMLN. Tienen un mensaje que de ser motivador no pasa. La pregunta: ¿Arena ha aprendido de sus derrotas y ha administrado bien sus victorias?

Nayib, por su parte, se ha vendido como una persona independiente del FMLN; el distintivo partidario con este candidato no se ve. Por una parte, es buena porque nos concentramos en la persona y no en el partido y por otro es perjudicial para los intereses partidarios porque le resta fuerza a la campaña para las diputaciones. Pero su actitud como persona y su marketing le han ayudado mucho para estar donde está.

Nayib llama a la juventud a que se involucre y a que cambien la política juntos, y en lo personal –tono sarcástico- me muero por saber cuántos de edad joven tendrá en su concejo. Frases como “el dinero alcanza si nadie roba”, “por sus obras los conocerán” y sus discursos de enfrentar el status quo lo ha hecho muy popular. Unos dirían “llamarada de tuzas”; otros, “se ve capaz de hacerlo”. Piense antes de juzgar.

La mínima diferencia que hace Nayib es que se está reuniendo con sectores estratégicos para comentarles su plan, con colonias y grupos productivos. Al final, esto pesa más que la política tradicional de ir casa por casa y las fotografías, cosa que también él hace en su momento.

Recordemos que solo están dando un mensaje, no están diciendo cómo ordenarán la capital, resolverán la inseguridad y cómo catapultarán al municipio como ejemplo de progreso frente a los demás. Dos preguntas: ¿así como Nayib dejó Nuevo Cuscatlán por seguir otro proyecto, creen que pasará lo mismo de llegar a ganar San Salvador? ¿Creen que con lo que Edwin ha hecho como diputado es capaz de hacer algo como alcalde? No seamos como nuestros antepasados como cuando nos engañaron con espejos de vidrio aquellos que se veían superiores.

 

 

 

 

 

 

 

 

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