Política

19 Dic 2012
Política | Por: Bruno Infantozzi

Hugo Chávez y el futuro inmediato de Venezuela

Mientras en Venezuela se calentaban los motores con las elecciones de Gobernadores nacionales, el presidente Hugo Chávez enfrió los ánimos al convocar cadena nacional y anunciar casi con exactitud, por fin, el estado de su salud. En esta cadena el mandatario expresó que su cáncer no ha evolucionado bien, y pidió que “en caso él faltase algún día”, darle todo el apoyo a su vicepresidente Nicolás Maduro.

 

Lo realmente impactante de todo esto no ha sido volver a oír en boca del presidente Chávez la evolución de su estado de salud, ni tampoco es sorprendente que haya delegado el poder a su vicepresidente (este es efectivamente el proceso que establece la Constitución). Lo alucinante es que desde hace meses, el pueblo venezolano sabe que su mandatario está enfermo, y aún así no ha habido en ningún momento, un parte médico oficial que detalle con claridad cuál es el estado de salud real del Presidente. Hugo Chávez no debe olvidar que es un empleado de la nación venezolana, y por ende, debe rendirle cuentas.

 

Vamos al grano. El presidente Hugo Chávez aún está terminando su mandato anterior. El nuevo mandato empezaría por ley, el 10 de enero y terminaría 6 años más tarde: en 2019. En Venezuela se especulan dos hipótesis: la primera es que el presidente Chávez se recupere y pueda asumir el 10 de enero el cargo que le concedieron los venezolanos el pasado 7 de octubre del 2012. En este caso todo seguiría su rumbo normal.

 

Por otro lado, la segunda variable es que el Presidente no pueda asumir el 10 de enero (sea por muerte o por incapacidad física). En este caso el vicepresidente Maduro deberá ejercer sus funciones hasta el 10 de enero. A partir de esa fecha debería ser el presidente de la Asamblea Nacional quien convoque a nuevas elecciones. Mismo escenario ocurriría si el presidente Chávez llegase a “faltar” en sus primeros años del nuevo mandato. Lo difícil de este escenario es que se deberá convocar elecciones en los siguientes 30 días. Un tiempo realmente corto que pondrá en problemas serios a una oposición venezolana muy fraccionada.

 

Uno de los problemas más grandes que deberá enfrentar la oposición (además de tender lazos de consenso y unidad rápidamente) es la elección de un método para elegir candidato (en caso de querer un candidato común). En 30 días, sería casi imposible realizar las acostumbradas primarias, y por tanto, la elección del opositor ‘elegido’ no tendría tanta legitimidad de sus bases. Asimismo, los partidos de oposición en Venezuela han venido perdiendo peso e institucionalización durante estos últimos años. Este fenómeno ha sido casi calcado en los países donde el liderazgo –o neo-caudillismo oficialista- utiliza métodos populistas y clientelares (véase la segmentación de la oposición en países como Ecuador, Bolivia, Argentina y Nicaragua).

 

Por el lado oficialista venezolano, hay una clara ventaja en este aspecto; y es que teniendo un líder hegemónico como Chávez, su partido y sus correligionarios son más propensos a escuchar y obedecer directrices. Es por esta razón que el nombre de Nicolás Maduro, desde la semana pasada, ya es respaldado.

 

Otro de los aspectos a remarcar si se da este segundo escenario, es la trascendencia del otro actor de la película: las fuerzas armadas bolivarianas. Desde que Chávez asumió el poder hace 13 años (2 de febrero de 1999), las instituciones en Venezuela se han fragilizado tanto que parece que el único poder real de este país viene del palacio de Miraflores, y apoyado por su aliado principal: PDVSA. Hablar de independencia institucional o de separación de poderes en Venezuela es quizás, hablar de una utopía. Es por esta razón, y ante la ausencia de otras instancias, que las Fuerzas Armadas se deben de convertir en garantes de llevar la voluntad suprema (la Constitución Venezolana) al pie de la letra, y hacer respetar las leyes y procesos de ese país sudamericano.

 

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