Política

18 Jul 2013
Política | Por: Mauricio González

Hijo, quiero que seas alguien en la vida

Para quienes son estudiantes de cualquier nivel, básico, medio o superior seguramente sus padres mencionaron alguna vez la frase, “hijo quiero que seas alguien en la vida”. Frase que si la leemos entre líneas significa “hijo quiero que estudies, te gradúes, obtengas un trabajo bien remunerado, siguiendo un camino corporativo preestablecido por una empresa para que tengas relativa seguridad económica en tu vida a cambio de la mayoría de tu tiempo y esfuerzo”.

Frases clichés como esa poco a poco están cambiando de significado, es una mentira que si un estudiante es aplicado y obtiene buenas calificaciones en los parciales de la universidad tiene asegurado un mejor desarrollo económico, aunque sí más probabilidades de obtener un empleo. El verdadero desarrollo económico está en la capacidad de innovar y crear. En pleno siglo XXI vales en la medida que puedes aportar nuevas soluciones a un mundo cada vez más hambriento de ideas.

Hoy por hoy cada año se gradúan miles de universitarios alrededor del mundo, por ejemplo en España nunca había existido una población tan educada donde cada vez los jóvenes se gradúan de carreras de pregrado a más corta edad, sin embargo la mayoría no obtiene empleos. En El Salvador el panorama no cambia, universitarios con títulos universitarios no encuentran trabajo formal.

El problema es complejo y pasa por el modesto desarrollo económico del país, sin embargo más allá de eso existen factores inherentes a las relaciones sociales y de la forma equivocada en cómo desarrollamos nuestra concepción de hacer dinero.

Bajo la premisa de “hijo quiero que seas alguien en la vida” estamos programados desde nuestra niñez a subir por el escalafón corporativo, si tenemos suerte. Del colegio al trabajo seguimos un camino previamente trazado hasta jubilarnos, si es que algún día lo conseguimos. Nos sumergimos en el sistema y aceptamos esta realidad como un todo y una verdad absoluta.

Al mismo tiempo adquirimos deudas innecesarias, forzando a que todo nuestro ingreso se vaya al gasto y que nunca ese ingreso se transforme en más ingreso. Debemos comprender que un desarrollo económico cimentado debe pasar de un “quiero ser alguien en la vida” a un “qué puedo cambiar en la vida”.

Estamos en plena revolución informática, nos encontramos en la transición de la era industrial a la era de las comunicaciones. En medio de esta revolución tecnológica, medioambiental, política, energética, alimenticia deberíamos hacernos la pregunta “qué puedo aportar a mi sociedad”. 

Hace algunos años un tipo que no pasa de los 30 años de edad creó Facebook; antes de esa red social otros dos estudiantes habían creado Google. Después de Facebook otras personas han desarrollado diferentes productos web como Waze, WhatsApp, Twitter, entre muchas más. Ahora esos productos valen miles de millones de dólares.

Algún pesimista podría decir, “eso es en Silicom Valley, una realidad diferente a El Salvador”. Podría ser diferente en cuanto a escala, pero en El Salvador en los últimos 5 años han surgido productos web exitosos como MedioLleno, Happy Punk Panda, Diario La Página, Alertux, etcétera. 

La indolencia de muchos jóvenes salvadoreños y su percepción inamovible en la forma de cómo obtener dinero no solo los estanca personalmente, sino que también a la economía local en algún grado.

Mantenemos una percepción tercermundista de cómo hacer dinero, “cuidando el trabajito” y olvidando que en la calle es donde están los verdaderos millones de dólares. Cuidamos lo poco que tenemos y no vemos más allá de nuestras narices. Los jóvenes salvadoreños de la actual generación somos más educados que nuestros padres, somos más estudiantes, licenciados, doctores, ingenieros, algunos ya con maestrías u otros estudios de postgrado.

¿Por qué no cambiamos la forma de obtener dinero? Por qué no implementamos nuestras ideas y ayudamos al desarrollo económico de El Salvador, despojándonos de esa actitud corporativa, aduladora y negativamente competitiva. Planteamiento que será posible solo cuando recordemos que “el subdesarrollo en buena medida es mental”. 

  • Diana Rojas

    Me parece excelente la propuesta de cambiar el viejo paradigma que ya no esta funcionando. Ojala que cada vez más jovenes comiencen a cuestionarse las cosas en lugar de darlas por hecho

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