Política

13 Ene 2016
Política | Por: Abner Alvarenga

El Salvador: Un lago de sangre

El Salvador un país pequeño y con tantos problemas, donde su gente aún después de los Acuerdos de Paz firmados en 1992 siguen llenos de luto, dolor y sangre, el pulgarcito de América como lo llamó Gabriela Mistral, donde hoy en día es pecado ser joven y normal las colonias y cantones fantasmas.

En un país donde se han perdido los valores morales y espirituales y la clase política solo busca su bienestar y el de sus familias, es intolerante que en El Salvador tan bonito, lleno de gente trabajadora y capaz haya tanto sufrimiento, no puedo aceptar que en mi país reconocido a nivel mundial por ser cuna de personas luchadoras hoy en día sigan desapareciendo jóvenes y madres sigan llorando sobre el lago de sangre de sus hijos.

El Salvador es la capital del crimen, los salvadoreños parecen acostumbrarse del dolor en las calles, donde la noticia del día es más de 15 muertes diarias, un país sin oportunidades laborales para sus jóvenes y nuevos profesionales, donde día a día miles se van en busca de un mejor futuro y la mayoría huyendo de la muerte.

Me siento indignado, frustrado, más que nada impotente al ver el circo de los políticos a costa del sufrimiento de mi pueblo, al ver a los diputados en carros del año, mientras la señora de las tortillas tiene que pagar su ganancia a los terroristas para poder vivir, me repugna ver y escuchar que el presidente de la República diga que “Abrecemos la Esperanza” mientras amanecen 5 jóvenes asesinados, mientras no hay trabajo y mientras impera la tristeza, me frustra escuchar al gabinete de seguridad decir que “todo está normalizándose” mientras matan al señor del pan francés porque vendió en una zona donde opera la mara contraria a la de donde él vive.

El Salvador sinceramente está Abrazando la Desesperanza, no podemos decir que nuestro país avanza, no podemos dejar a nuestros niños jugar pelota tranquillos en las zonas verdes por miedo a un enfrentamiento, el país se está hundiendo en un lago de sangre.

Como es posible que el gobierno y los 84 diputados sean testigos del Lago de Sangre en el que se está hundiendo mi país y aun así no hagan nada por cambiar el rumbo, aún así gasten millones y millones en sus lujos, aun así contraten gente por compadrazgo o afinidad y no por capacidad.

No puedo aceptar que sigan habiendo generaciones perdidas en el Pulgarcito de América, los jóvenes no podemos seguir siendo víctimas de la clase política, El Salvador debe despertar y botar las vendas ideológicas para exigir unidos paz, desarrollo y seguridad. Los salvadoreños no somos un pueblo dormido, nos hemos caracterizado por luchar en defensa de nuestros derechos, no puede ser posible que no nos duela el alma al ver madres llorando a sus hijos, al ver esposas llorando a sus esposos, pero más que nada al ver el llanto de una niña por ver muerto a sus padres.

Es el momento, ya es la hora que exijamos un alto al abuso de los políticos, los salvadoreños juntos debemos botar la carpa del circo de los diputados en la Asamblea, debemos acabar con los privilegios que tienen las cúpulas de las dos extremas.

La historia nos ha dejado claro que las ideologías han carcomido nuestra unidad, nuestro anhelo profundo por las libertades, más que nada las ideologías han dejado veamos con normalidad el Lago de Sangre en el que El Salvador se hunde día a día.

No podemos seguir viendo normal que haya más de 15 muertos diarios, somos hermanos, somos salvadoreños nacidos en ésta tierra maravillosa, que fue ejemplo de desarrollo y progreso en Centro América, en este país tan pequeño pero grande de corazón.

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