Política

25 Sep 2013
Política | Por: Gerardo Torres

El fariseísmo

En la época de Jesucristo, los fariseos eran aquellos que no vivían, o pensaban, lo que expresaban. Eran los reyes de las apariencias, rezaban y daban limosna con el único propósito de ser admirados por los demás. Encima de esto, se escandalizaban de forma alarmante y desmedida ante los pecados del prójimo, cuando ellos, en la intimidad, también los cometían.

Lo triste del caso es que la actitud de los fariseos pervive hasta nuestros días. Porque, ¿de cuánta gente no tenemos experiencia que dice una cosa y hace otra? O  ¿cuántas personas conocemos que se escandalizan ante la corrupción y luego dan soborno a los policías para evitar una detención?

Lo fácil es decir que los políticos son los nuevos fariseos y, en cierto modo, lo son. Pero no son los únicos. A veces se nos olvida que los vicios de nuestros mandatarios reflejan los vicios de nuestra sociedad…

No es lógico que nos quejemos de la corrupción política y luego seamos clientes de una persona que vende objetos robados. Asimismo,  no es comprensible que denunciemos a los políticos mentirosos y luego falsifiquemos nuestra declaración de impuestos.

El fariseísmo no se cura quejándonos sino cambiando de actitud. Demostrando que El Salvador no es el país de las apariencias sino de la integridad.

El presidente Mauricio Funes debería ser el líder que abandere este cambio, su ejemplo nos debería contagiar e incitar a ser mejores. Pero, lastimosamente, sus prioridades y actitudes son otras…

 El escándalo del presidente ante las declaraciones del senador Leahy ha sido alarmante y desmedido. Leahy exigió al gobierno un combate más efectivo contra la delincuencia y la corrupción, lo cual es lógico, su gobierno está a punto de darnos mucho dinero.

Tristemente, el presidente Funes, en lugar de aceptar que El Salvador es un país donde muy pocos corruptos y muy pocos delincuentes van a la cárcel, arremetió contra el senador y lo acusó de intervenir en asuntos internos del país. Parece que las declaraciones del senador dieron en el punto que más le duele al presidente.

¿Es la actitud del presidente Funes similar a la de los fariseos? Pues, no lo sé, usted decidirá. Lo que sí sé, es que en El Salvador está muy extendida la actitud de escandalizarnos desmedidamente ante las acusaciones de alguien, no importa si tienen base o no, nos gusta gritar y aparentar que lo que nos dicen no tiene nada que ver con nosotros.

El presidente Funes nos ha demostrado que para él no existen críticas constructivas, o estás con él o contra él. Encima de esto, siempre son los otros los que están en el error, nunca él.

Creo que a El Salvador le hace falta un líder que nos demuestre que aceptar nuestros errores nos engrandece y nos hace superarlos. Es obvio que todos cometemos errores, la cuestión es aceptarlos y superarlos. Esto diferencia a los grandes líderes, de los no tan grandes; los primeros, son humildes y aceptan cuando se equivocan; los segundos, son egocéntricos y jamás aceptan sus errores.

En fin, acabaré con una frase de Gandhi que va muy bien con el tema: “Sé el cambio que quieras ver en el mundo”. El combate al fariseísmo empieza en casa, por tanto, menos hablar y más hacer.

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