Política

6 May 2014
Política | Por: Gerardo Torres

El club de debate salvadoreño

Un grupo de españoles con dificultades económicas, entre los que encontramos a una periodista que ha perdido su trabajo, está desarrollando una interesante idea con la intención de ganar algunos euros y contribuir a mejorar la cultura democrática de su país: almuerzos-debate con personalidades políticas, económicas y culturales de la nación.

Las comidas, de aproximadamente dos horas, tienen lugar en el restaurante Silk (Madrid) y asistir cuesta 35 euros. La dinámica es la siguiente: el invitado habla por media hora y luego se entra al debate. La iniciativa ha tenido un gran éxito entre los madrileños y se espera que continúe durante mucho tiempo. Personajes como Albert Rivera, presidente del Partido Ciudadano, José Luis Garci, director de cine, y Pedro Ruiz, presentador de radio y televisión, han sido capaces de llenar las mesas del local.

Es de sabios copiar las buenas ideas, y esta es una idea genial. En El Salvador se podría hacer algo parecido. Alguien, preferiblemente el dueño de un restaurante, podría poner su local a disposición para que cada mes se celebre un almuerzo-debate con alguna personalidad de la vida pública del país. Sería una inyección económica a su negocio y un servicio a la nación.

La sociedad civil salvadoreña ha evolucionado y exige un cara a cara con sus políticos. El reciente “debate” entre los candidatos presidenciales fue una ilusión óptica que decepcionó mucho a los salvadoreños, porque no escucharon las posturas de los candidatos, sino las respuestas que les habían preparado sus asesores. Esta vez sería distinto. Los políticos no sabrían ni quiénes estarán presentes ni qué preguntarán.

El almuerzo-debate sería la oportunidad perfecta para un diálogo sincero entre los ciudadanos y los políticos, sin cámaras de televisión ni frases hechas ni escoltas de seguridad de por medio. Sin duda alguna, sería el momento en el que los salvadoreños se enterarían quiénes son sus políticos y cómo piensan.

El Salvador está un poco harto de las entrevistas y los “debates” en los cuales el periodista, o el moderador, es un adulador que otorga con anterioridad las preguntas a los participantes. Los salvadoreños premiarían a los políticos que se sometieran a este escrutinio público y castigarían a los que no lo hicieran. Después de todo, una personalidad pública que no está dispuesta a dialogar con sus ciudadanos no merece el cargo que ostenta.

Ahora bien, a estos almuerzos no solo vendrían políticos, sino que también lo harían artistas, escritores, economistas, sociólogos, religiosos, etc. La idea del club de debate es consolidar una sociedad civil con capacidad crítica y con ansias de crecimiento cultural. La iniciativa no es utópica, con buena voluntad se puede llevar a cabo y, seguramente, el local que se ofrezca para acoger este evento verá recompensada sus finanzas.

Se me ocurría el restaurante La Ventana como posible lugar para celebrar el primer debate. El alcalde Nayib Bukele como primer invitado, y como tema “La herencia del gobierno de Mauricio Funes y los retos del nuevo gobierno de Salvador Sánchez Cerén”. No me gusta meterme en números, pero creo que el precio de la comida debería rondar los 10 dólares. Ya todo está dicho, solo nos falta disfrutar con los futuros debates.

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