Política

29 Feb 2016
Política | Por: Carlos Alejandro Morales

Cuando la pasión política nos arruina

Ninguno de los que vivimos en este país queremos algo malo para El Salvador, o si hay gente que le desea mal dudo mucho que sea una gran mayoría. Por esa razón es bastante complicado aceptar que nosotros mismos seamos en gran parte los culpables de que nuestro querido país vaya en caída libre hacia un abismo cada vez más profundo del que quizás no podamos salir.

La parte más frustrante es ver cómo vamos por la vida buscando culpables en lugar de ver y aceptar el grado de responsabilidad que nos corresponde. Este mundo no va a cambiar jamás si usted espera ver solo el cambio en los demás, si quiere que los demás piensen como usted sin darse la oportunidad de escuchar los argumentos de los que piensan distinto.

No estoy con esto excusando a las malas administraciones gubernamentales pasadas y presentes, por supuesto que estoy consciente que en el pasado se han tomado malas decisiones de las cuales los únicos afectados son los ciudadanos comunes y corrientes mientras que la clase política nunca tendrá la oportunidad de saber si le va a alcanzar la quincena para comer los tres tiempos. Si, ellos actúan muchas veces de forma egoísta y cuando no es así tendemos a desconfiar de sus actuaciones porque no sabemos que beneficio propio están maquinando bajo la mesa. Pero, no olvidemos que ese poder no llego hasta ellos de forma independiente, fuimos nosotros quienes depositamos la confianza en determinado partido para que fuesen ellos quienes decidieran sobre nuestras pensiones, nuestro salario mínimo, nuestra salud, educación, seguridad etc. sobre muchas aéreas de nuestra vida que no debería importarnos tanto la camiseta partidaria sino mas bien que hace con todo eso y no solo ser capaz de ver los errores de otros sino también de los propios que apoyamos.

Pero lastimosamente reducimos cosas tan relevantes como nuestro futuro al nivel de una contienda deportiva, cuando vemos que acusan a alguien de enriquecimiento ilícito en lugar de alegrarnos porque hay una investigación, nos enojamos porque en algún momento apoyamos a esa persona, ya no estamos viendo verdadera política sino puros espectáculos de la rosa de Guadalupe donde algunos son víctimas y otros victimarios, que nos quieren hacer creer que están con nosotros y que nos necesitan cuando realmente solo somos un bulto mas que no recibirá ni la más mínima recompensa salvo sentir que defendió “la verdad que le enseñaron” .

La pasión que le ponemos a las cosas no es mala, lo malo es cuando dejamos que nos nuble la vista y que no nos permita escuchar los otros argumentos, cuando creemos que estamos en lo correcto solo porque la mayoría lo repite o simplemente porque alguien nos secunda. Alguien dijo hace poco en redes: El Salvador es como el Titanic , pero con los pasajeros aplaudiendo… Cambiemos esa realidad, comencemos a preocupar, a exigir , a hacernos notar y valer, ya dejemos de ser esa bola de gente que solo sirve como escudo para que unos pocos aprovechados vivan bien, no sigamos permitiendo que la camiseta partidaria pese más que nuestro el futuro de la población de todo un país que vale mucho más que los fracasos ajenos de gente demasiado ambiciosa como para realmente preocuparse por nosotros.

 

 

 

 

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