Política

7 Ene 2016
Política | Por: Eduardo Moz

Año nuevo… ¿cuento nuevo?

Si bien es cierto que el 2016 está en pañales pero se esperaba con ansias con todo lo emergente que queda por hacer, como reformas en la Ley de Probidad, aprobación de ley de Responsabilidad Fiscal, reformas electorales y la más reciente realizada elección del Fiscal General.

La mayoría de las personas tenemos la costumbre de querer iniciar un nuevo año con pie derecho, celebrando, porque tenemos la esperanza de que será un año prometedor. Sin embargo, eso solo queda en esperanza porque la realidad es otra. En los primeros tres días del 2016 se registró un total de 72 muertes a causa de la violencia que ataña al país, para lo que las autoridades de seguridad solo tienen una respuesta para desligarse de su responsabilidad: “la mayoría de esas muertes están relacionadas al abuso de la ingesta del alcohol y de la violencia social en general”

Ante esta situación los ciudadanos salvadoreños nos preguntamos: ¿adónde queda la “contribución especial” que pagamos para que fuera reforzada la seguridad pública?

A más de dos meses que fue aprobada la Ley de Contribución Especial para la Seguridad Ciudadana y Convivencia, en la que el impuesto ya empezó a ser cobrado desde ese entonces, no se ve mejoras en la seguridad, tal como todos los salvadoreños esperábamos, que con la aprobación de dicha ley iba a resultar peor la medicina que la enfermedad, porque ahora no solo contamos con un sistema de seguridad publico incapaz e ineficiente (porque no ha sido reforzada ni equipada en lo más mínimo como se había planteado) sino que la contribución es un golpe directo en la economía de los salvadoreños.

Si bien es cierto que el 2016 está en pañales, se esperaba con ansias con todo lo emergente que queda por hacer, como reformas en la Ley de Probidad, aprobación de ley de Responsabilidad Fiscal, reformas electorales y la más reciente realizada elección del Fiscal General, en la que por unanimidad los diputados acordaron elegir a Douglas Arquímides Meléndez el pasado 3 de enero.

Después de tanto escándalo que produjo Luis Martínez buscando quedar como súper héroe en casos tan sonados como el del bebé Cushworth-Casanellas, ganando protagonismo de la situación llegando hasta las “últimas circunstancias”, cuando en realidad todos sabíamos que lo único que buscaba era su reelección como Fiscal General; y recordar cuando apareció sorpresivamente a la sala donde se estaba realizando la audiencia del expresidente Francisco Flores, cuya llegada fue fallida porque la parte querellante solicitó abandonara el caso y que fuese retirado de la Dirección de la Investigación Penal, de lo contrario no procederían, porque afirmaron que existe conflicto de intereses por el arraigo que tiene con el exmandatario Flores.

Por lo menos su no reelección como fiscal general es un buen indicador de inicio de año por parte de los padres de la patria en la que inexplicablemente unos que otros por ahí que lo apoyaban cambiaron de opinión de la noche a la mañana. ¿Será por la intervención del alcalde capitalino Nayib Bukele, quien afirmó que si su partido votaba a favor de la reelección de Luis Martínez renunciaría al partido y se proclamaría independiente? ¿Habrán analizado ambas partes y considerado elemento de mayor peso a Bukele?

En lo que va del 2016 aparentemente el primer Órgano del Estado ha iniciado con pie derecho. ¿A ver hasta donde les dura el encanto? ¿O será qué están poniendo en práctica las palabras con las que cerró el año de labores la Presidenta de la Asamblea Legislativa?, donde afirmó que “el próximo año (2016) vamos a tratar de hacer mejor las cosas”.

Para ellos sí que es un gran esfuerzo. Literal.

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