*Debes mencionar esta fuente en caso de compartir esta columna. MedioLleno no es responsable de la opinión de sus columnistas y colaboradores.
Twitter: @SergioTotoR
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Nunca lo he hecho en una columna pero en esta ocasión, para evitar malos entendidos, he recurrido a la Real Academia Española (RAE), para definir lo que hace un ilusionista, es decir, una persona que practica el ilusionismo. Según la RAE, el ilusionismo es “el arte de producir fenómenos que parecen contradecir los hechos naturales”. Es decir, un ilusionista es aquella persona que hace o dice cosas que contradicen lo real o que lo natural pareciera ser lo contrario.
Muchas personas confunden al mago o al brujo con un ilusionista. Los magos y los brujos usualmente se refieren más al uso de la magia o poderes sobrenaturales. El ilusionista no reclama usar magia, sino más bien modificar la percepción de lo natural o lo real. Es por eso mismo que concluyo que tenemos un presidente ilusionista.
Mi sospecha de la profesión escondida del presidente, el de ilusionista, inició hace unos años, cuando él era periodista y se decía ser objetivo. De repente se convirtió en candidato presidencial del FMLN, lo cual confirmó que su objetividad y profesionalismo periodístico no era más que una ilusión.
Se endurecieron mis sospechas del presidente cuando hace dos años la Asamblea Legislativa aprobó 150 millones de dólares para ayudar en las emergencias por las lluvias. Sin embargo, casi como magia, el Ejecutivo sólo logró ejecutar 15 millones, el 10%, por incapacidad de su mismo Gobierno. Increíble, todos mirábamos en el mundo real que no se reconstruía ni arreglaba nada pero, al mirar al presidente en la televisión, sacaba su profesión escondida y decía que todo estaba bien y todos le creían.
Aprovecho para decir públicamente que ya tengo suficientes pruebas que tenemos un presidente ilusionista. Lo descubrí cuando todos los días que salgo a trabajar, me encuentro que a los dos años de estar en el poder todo ha empeorado, pero cuando enciendo el televisor el presidente y su partido dicen que todo está mejor.
Es increíble su capacidad ilusoria: mientras manejo me meto en hoyos en todas las calles, ha aumentado la delincuencia, la economía no crece, tenemos el menor nivel de inversión extranjera directa a nivel regional. Sin embargo, cuando habla el presidente, vemos publicidad del FMLN y del Gobierno, dicen que todas las calles se han arreglado, el país está más seguro que antes, la economía está creciendo y los inversionistas extranjeros abarrotan el aeropuerto (para entrar).
Como una evidencia clara menciono lo siguiente: A todos nos impresionó que las Naciones Unidas emitiera un reporte tremendamente exagerado e irreal, que nombra a El Salvador como el país más violento del mundo. No es cierto que lo somos, pues el siguiente día aparece Mauricio “el ilusionista” Funes diciendo que el reporte es completamente inválido, porque proviene de datos del 2004-2009 y por lo tanto habría que descartar el informe por completo. ¡Lo caché! La ilusión consiste en no mencionar que desde el 2009, desde que él entró al poder, la delincuencia ha aumentado. Pero estuvo buena la ilusión, bien creativa.
Es todo un show, de verdad que deberían darle al presidente Funes el Guiness World Record de hacer el espectáculo de ilusión más grande de la historia, ¡a 6 millones de personas! ¿Preparamos la solicitud?
*Presidente de MedioLleno. Esta columna fue anteriormente publicada en El Diario de Hoy.