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Cualquier persona que viva en San Salvador ha sido testigo de un asombroso aumento de seguridad hacia el Presidente, sus secretarios y ministros. Estoy de acuerdo que necesitan protección adicional, ya que son la máxima autoridad de nuestro país.
Sin embargo, a pesar que “nunca se puede estar completamente seguro”, considero que esta seguridad ha llegado al límite de lo absurdo. El martes pasado, a las 9 de la noche, me encontré en la Avenida Jerusalén una camioneta todo terreno, que le seguía un pick-up lleno de guardaespaldas.
El pick-up iba con unas luces de policías que llamaban la atención cuando no había tráfico y se conducían a una velocidad moderada. Es decir, era por puro show.
Muchos podemos recordar que los ex presidentes Cristiani y Calderón Sol, uno durante la guerra y el otro recién terminada la guerra, andaban en unas camionetas viejas, con un nivel de seguridad moderado.
El ex Presidente Flores me recuerdo habérmelo encontrado en una camioneta vieja, con solamente un seguidor con guardaespaldas. Desde el ex Presidente Saca y hoy a un grado mayor, el Presidente Funes, se han aumentado estos lujos.
Debido a la seguridad y necesidad económica de nuestro país, he decidido hacer un ejercicio conservador para estimar los costos de seguridad de los altos mandos del órgano Ejecutivo y considerar qué se pudiera hacer con ese dinero si reamente su tuviera una política de austeridad.
Asumo que hay 5 personas en la familia presidencial, donde se requieren por lo menos 50 autos para protegerlas. Según mis cálculos, por lo menos son 27 personas del gabinete que requieren de seguridad, donde a cada uno le he asignado 2 autos (olvidándome que uno de ellos es el vicepresidente Sánchez Cerén y tiene más seguridad).
Según mis cálculos se utiliza una flotilla de 104 autos, al cual le asignaré un costo promedio de 50 mil dólares por cada uno (olvidándome que muchos son blindados y con accesorios de seguridad adicionales). Es decir, estoy asumiendo que la adquisición de todos estos carros anda en alrededor de 5.2 millones de dólares (a pesar que pudiera ser más del doble que el estimado).
Me imagino que cada auto está asegurado y además, entre revisiones mecánicas y otros, saldría por lo menos otros 4 mil dólares al año. Es decir, 416 mil dólares.
En gastos de gasolina semanales les he asignado un promedio de 125 dólares. Por lo tanto, estamos hablando de cerca de 624,000 dólares anuales en gasolina.
A las 5 personas que conforman la familia presidencial les asignaré en promedio 10 guardaespaldas por turno a cada uno y 5 guardaespaldas por cada miembro del gabinete (asumiendo 3 turnos de guardaespaldas). A un costo promedio estimado de 1 mil dólares, considerando prestaciones, suma anualmente 6.66 millones de dólares.
A esto le tenemos que añadir lo que más nos llama la atención a todos, los policías que les abren el paso en moto. Calculo por lo menos unos 20 motociclistas, con un gasto de 40 dólares semanales y agregando su salario y prestaciones llegamos a cerca de 58,400 dólares.
De acuerdo a mi estimado (muy conservador, ya que no calculamos helicópteros, mensajeros, entre otros) el Presidente y su gabinete se gastan alrededor de 13 millones de dólares anualmente en seguridad personal.
Lo que según mis estimados, equivale a más de 2.5 mil policías por un año, casi 60 mil salarios mínimos, 3 millones de galones de gasolina, cerca de 1,300 radio patrullas y casi 33 mil computadoras básicas.
Sinceramente, me da miedo calcular los gastos en viáticos. Haga usted sus propios números.
*Presidente de MedioLleno. Esta columna fue anteriormente publicada en El Diario de Hoy.