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En el sistema liberal que vive la mayoría del mundo, toda persona tiene la oportunidad de tomar sus propias decisiones y el camino que desee para encontrar el éxito económico (por supuesto, siempre que sea legal). Habrá algunos que nacen con menos oportunidades que otros, como la mayoría de las personas en nuestro país, pero siempre lo importante es respetar esa libertad de decisión.
A pesar que uno tenga más o menos oportunidades que otras personas, nuestras decisiones deben ser libres, a pesar que eso pueda traer repercusiones negativas individualmente.
El lograr el éxito económico o volverse “rico”, como diría la mayoría, no tiene nada de malo. Lo he dicho anteriormente y lo repito, el éxito empresarial es señal de esfuerzo, capacidad administrativa y visión productiva. Faltan aún mucho de esas cualidades entre los salvadoreños, lo cual poco a poco las iremos logrando siempre y cuando institucionalicemos nuestra democracia, respetemos el Estado de Derecho y formemos reglas claras del juego para la inversión.
La política mundial se caracteriza en general por dos movimientos económicos, representados como la “derecha” y la “izquierda”. Tomados a la extrema, la derecha simboliza la economía de mercado. Donde se cree que cada individuo es capaz de tomar sus propias decisiones y cualquier intervención del Estado, más allá de asegurar las reglas del juego de negocio, la seguridad pública y protección de la propiedad privada, considera afectaría el bien común y el crecimiento en sí de la economía.
La izquierda, los comunistas-socialistas, considera que cada individuo no es capaz de tomar las mejores decisiones y por lo tanto el Estado, que es el representante de todo el pueblo, en teoría, toma las decisiones económicas en su colectivo, haciéndose propio de todos los bienes del país; asegurando que de esa manera se logra un mejor crecimiento económico y bien común.
Muchas personas de derecha en nuestro país han tomado el lado negativo de esta libertad, cruzándose a lo ilegal. Enriqueciéndose con dinero que no les pertenece, abusando de vacíos legales y acumulando bienes que le pertenecen al colectivo o perjudicando el bien común. Eso es el algo innegable y el que rechace esta afirmación está claramente en lo incorrecto.
Es de estos principios mencionados anteriormente, que se acusa a la derecha de estar del lado de los ricos y la izquierda del lado de los pobres. Lo que la historia nos dice, especialmente durante la Guerra Fría, que en realidad, la economía de mercado al largo plazo, hace a los países ricos y el comunismo-socialismo, los empobrece. Clara está la diferencia entre la Alemania de Occidente y la del Este, los Estados Unidos y la Unión Soviética: las economías de Occidente llegaron a ser muchas veces más grandes que las del Este, durante la misma cantidad de tiempo, al haber promovido una economía de mercado.
De manera más contemporánea, miremos a la China comunista. Al renunciar a su economía de Estado (comunismo-socialismo), al permitir la apertura de su mercado y la propiedad privada, en poco más de dos décadas ha llegado a ser la segunda economía más grande del mundo.
Cada país que ha buscado el comunismo- socialismo, como la Unión Soviética, Cuba y Venezuela, ha comprobado cómo se han creado clases sociales nuevas donde los ricos son en realidad los que dicen buscar el bien del pueblo (el dictador de cada régimen y sus aliados). En Latinoamérica tenemos un fenómeno que a nadie se le había ocurrido, ser comunista-socialista en una economía de mercado es volverte un comunista- socialista rico. Una vez logran la búsqueda del comunismo-socialismo, o el Socialismo del Siglo XXI, es cuando de verdad entran a la gloria.
Si quieres ser rico lo más pronto posible, vuélvete comunista-socialista, lo mejor de todo es que a pesar de que no es ético, es completamente legal. Miremos a Daniel Ortega, Hugo Chávez, Fidel Castro, Manuel Zelaya, la dirigencia del FMLN (sus diputados burgueses, alcaldes- directores de Alba Petróleos) entre muchos otros casos. Todos han logrado hacer más dinero en mucho menos tiempo que cualquier empresario honrado y exitoso de Latino América. A pesar de que nunca han trabajado, todos han sido políticos durante toda su vida.
Adelante, hoy ya tienes otro camino, que no es el trabajo honrado, para volverte rico en sólo par de años: te puedes volver un comunista-socialista rico. Si te comienzan a criticar por tener dinero, no te preocupes, diles que eres comunista- socialista del pueblo y te van a respetar.
*Esta columna fue anteriormente publicada en El Diario de Hoy.