Opinión

26 Nov 2014
Opinión | Por: Oswaldo Serrano

Yo tolero, tú toleras, nosotros toleramos…

Marquemos la diferencia y construyamos una cultura de TOLERANCIA. Conjuguemos el verbo en nuestra mente cada vez que sintamos que explotamos contra alguien.

TOLERAR es un verbo en estado infinitivo el cual se puede conjugar en modo indicativo, subjuntivo, condicional e imperativo. Su gerundio es “tolerando” y su participio “tolerado”. “tolerable” es un adjetivo y la “tolerancia” es un sustantivo. (No, no es una canción de Ricardo Arjona).

A parte de su estructura gramatical, la TOLERANCIA forma parte de los considerados valores morales. Un valor que poco a poco se ha ido perdiendo en la estructura social de nuestro país. Desde que nacemos, en el seno familiar se nos inculca el respeto por nuestros padres, el respeto a los adultos, nuestros semejantes, y poco a poco vamos tomando conciencia de las cosas a las que debemos demostrar respeto.

La tolerancia hace referencia al nivel de admisión o aprobación frente a aquello que es contrario a nuestra moral. Implica directamente el respeto íntegro hacia los demás, sus ideas, sus acciones, sus prácticas e incluso sus creencias.

Pueden preguntarse en este momento a qué viene el sermón de qué es TOLERANCIA dentro del ambiento nacional. La respuesta a continuación.

Durante los últimos años, en nuestro país han suscitado diversos acontecimientos que radican directamente en la falta de tolerancia. Incluso, podemos señalar los acontecimientos que fueron noticia en todo El Salvador. El miércoles 25 de junio de 2014, El Diario de Hoy publicó una lista con los diez casos de intolerancia que lamentablemente terminaron en muertes y dolor familiar. Dentro de esta nota, podemos encontrar un recuento de hechos que son verdaderamente lamentables. Un joven de 25 años fue asesinado a mediados de este año por no pasarse un alto. En el 2010, un  capitán de la Fuerza Área Salvadoreña fue asesinado por su vecino por disputas relacionadas a un parqueo. En Concepción Quezaltepeque, Chalatenango, una joven de 21 años acuchilló a su hermana hasta causarle la muerte por temas que involucraban el closet de ambas.

Además, para muchos fue indignante el hecho de la mujer que fue atropellada por un busero en cercanías del Árbol de la Paz porque ella trató de impedir su paso luego de que el “motorolo” golpeara su vehículo. Tras ir a los tribunales y manifestar que “no la vio” salió libre. Como estos, hay otros hechos que se resumen en la nota y que dejan en evidencia cómo la tolerancia viene en decadencia en nuestro país. El último, el pasado domingo 23 de noviembre, salió a luz una nueva noticia. Un joven de 26 años fue asesinado, al parecer por vecinos, luego de pedirles que retiraran el ripio que habían dejado cerca de su casa.

¿Cuántas noticias como esta se van a seguir presentando si no hacemos conciencia en la población de la importancia de la TOLETERANCIA?

No podemos obviar el hecho de que nuestra sociedad se encuentra en una emergente convulsión debido a la ola de violencia y la pérdida de sensibilidad ante el dolor de los demás. La impunidad y la frustración hacen que las personas de igual forma tomen conductas anarquistas. Un consejo sano para todos: en las calles, actuemos pensando en que en cualquier momento podemos encontrarnos con un motorista como el del Árbol de la Paz, un vecino como el del capitán, o un vecino como el del joven que murió esta semana. Debemos actuar y pensar antes de tomar acciones en el tráfico, en la oficina o en nuestro entorno. Marquemos la diferencia y construyamos una cultura de TOLERANCIA. Conjuguemos el verbo en nuestra mente cada vez que sintamos que explotamos contra alguien. Transmitamos este mensaje para evitar seguir lamentando estos hechos.

 

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