Opinión

16 Ene 2018
Opinión | Por: Erick Hernández

Yo no fui, fue teté

Seguro en alguna ocasión le han echado la culpa sobre algo que paso a alguien más, ya sea que ustedes lo hayan hecho o simplemente, no saben quien lo hizo en realidad. Podemos decir que es algo normal y cuando son cosas pequeñas es fácil olvidar, y no prestar mucha atención a lo que dicen todos; aunque, cuando no es así, es difícil retractarse o pedir disculpas por haber juzgado mal y es peor cuando ni siquiera se desea hacerlo. Algo así pasa con nuestros políticos y nuestra sociedad en general.

Todos nuestros queridos representantes pasan día tras día discutiendo y peleando entre sí, más cuando les toca decidir en esas largas y difíciles sesiones en la Asamblea Legislativa o en algún consejo municipal, poniendo sus intereses primero. Pero, la peor parte es cuando un problema grande sucede, en ese momento todos son inocentes; mientras que, “los del otro lado” son los culpables.

En la política es necesario que se critique y pida justificación de las acciones entre los participantes de la misma, eso incluye a los miembros de partidos y a nosotros como ciudadanos. Pero, la mayor parte del tiempo el fanatismo sesga las decisiones y solo se busca atacar al “contrario”, en lugar de existir una oposición que busque proponer ideas diferentes y de exigir e influir para que se tomen las mejores decisiones para el país.

Todos los elegidos por el pueblo solo demuestran su inmadurez al no aceptar la culpa de las decisiones que ellos han tomado y de sus actos si estos han resultado en un mal para la población. Mientras otros solo le echan más leña al fuego. Cuando la mayoría ha sido parte de los culpables que han creado o empeorado muchos de los problemas que vivimos. También que nunca buscan proponer soluciones verdaderas, sino solo superficiales para no perder votos.

Todo lo que he mencionado antes no solo forma parte del modus operandi de los políticos, sino que es usual verlo en nuestro diario vivir. De por sí nuestra sociedad es muy reactiva, pero sobre todo está exageradamente dividida y muchos se concentran más en las diferencias que todo lo que nos une. Sea en el ámbito político, deportivo, religioso, cultural u otro; nunca faltan discusiones entre los distintos puntos de vista, pero estos nunca buscan encontrar un consenso o conocer más las diversas perspectivas, solo pelear y proclamar su bando como el mejor como. En otro aspecto, las redes sociales por un lado permiten comunicarte con personas que viven lejos, pero varias personas los utilizan para crear conflictos y discusiones sin justificación con aquellos que viven a su lado prácticamente.

El mundo en general es muy conflictivo, por toda nuestra historia ha sido así. Pero, ¿qué pasaría si nos dedicáramos a buscar comprender a los demás en lugar de atacarlos, porque de pequeños nos han dicho que ellos son malos y son el enemigo? Es como en una guerra, donde a lo mejor son dos líderes los que tienen un conflicto; pero, mandan a sus soldados a pelear por ellos y estos van sin preguntar razones porque fueron entrenados para ello.

¿Por qué no podemos crear empatía y escuchar? ¿Acaso no cansa tirarse piedras? ¿Qué tan difícil es ver a sus compatriotas y entender que todos somos salvadoreños? ¿Por qué no pueden ver que todos sufrimos los problemas que afronta nuestro país? Necesitamos crear paz, necesitamos crear unidad, necesitamos dejar de echarnos la culpa para enfocarnos en trabajar por solucionar las dificultades; pero, sobre todo, necesitamos vernos tal como somos: hermanos y hermanas.

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