Opinión

22 Ene 2016
Opinión | Por: Mario Hernández Villatoro

¿Y si se legalizan las drogas?

“Por más que mueran los Pablo Escobar y capturen a los Chapos, la droga no se va a eliminar, el negocio no va a mermar; al contrario, el tráfico de drogas va en aumento constantemente”.

La principal causa de violencia que azota la región es la guerra por las drogas, la narcoviolencia. Es un flagelo que afecta la zona sur, centro y el norte de América, agudizada actualmente en México e igual de perjudicial en otros países. El narcotráfico ha acaparado la atención regional y se ha adueñado de la preocupación de las autoridades, que por más policías y mecanismos de control que creen, propongan y dispongan, el transporte de drogas continúa bailando por todo el continente.

En El Salvador, los narcotraficantes viven su paraíso terrenal arrasando con la corrupción de policías, agentes de aduanas, fiscales y jueces. Crean empresas fachadas para lavar dinero, protagonizan el aumento de la narcoviolencia aunada a la ya flagelada violencia social que provocan las pandillas, quienes están creciendo en su giro improductivo al dedicarse también al narcomenudeo.

Mientras tanto, la Policía Nacional Civil (PNC) y la Fiscalía General de la República (FGR) están gastando millones de dólares en perseguir y procesar casos de incautación de ínfimas cantidades de droga, ventilando procesos penales innecesarios y evidenciando su incapacidad de enfrentar a los poderosos carteles. El narcotráfico ha ganado la batalla, no hay duda.

Si el narcotráfico acarrea corrupción, lavado de dinero, violencia y desgaste de recursos al tratar de combatirla, ¿no es mejor romper el status quo y legalizar la comercialización de droga? La violencia provocada por demostrar poderío de los carteles se eliminaría, el negocio millonario para los narcos se erradicaría, las autoridades no serían sometidas u obligadas a aceptar sobornos, los recursos del Estado se destinarían para combatir otros flagelos que no es posible legalizar y les daría luz verde a los legisladores para crear impuestos y así ingresar fondos al erario por medio del gravamen de estas sustancias. Claro, sería un esfuerzo de toda la región, pues un solo país que legalice la droga sería una autopista aún más fácil para su transporte.

Al tratar de solucionar un problema, nos ganaríamos otro. Se eliminaría el meollo legal y se convertiría en un caos de salud pública, cuyos esfuerzos se centrarían en erradicar el uso y brindar tratamiento a los drogo-dependientes. Pero este problema de salud pública siempre ha existido. Vemos instituciones no gubernamentales dedicadas a combatir el consumo de droga -que vale aclarar que el autoconsumo no está penalizado, por sentencia de la Sala de lo Constitucional-. Entonces, no solo se gastan recursos al perseguir penalmente la posesión, tenencia y tráfico de droga, sino también al tratar a adictos.

Este es un juego de ponderación entre violencia, corrupción y lavado de dinero que provoca el tráfico ilícito de droga versus el problema de salud pública que arrastraría su legalización. Es evidente que se prefiere ponderar lo primero, siendo necesario legalizar el comercio de droga, y con los recursos que obtendría el Estado por su gravamen, se pueden crear programas para prevenir el consumo de drogas y tratamientos para la adicción, tal como hace el Ministerio de Salud Pública con las campañas contra el alcohol y el tabaco.

Tantos recursos a disposición de la Fiscalía y la Policía para afrontar el problema de las drogas. ¿Por qué no se destinan esos recursos para combatir los flagelos imperativos: violencia social, pandillas, homicidios, extorsiones, robos, corrupción? “No podemos seguir haciendo lo mismo y esperar resultados distintos”, es la frase de Einstein que citó José Mujica al justificar la aprobación de una ley de regulación de drogas en su país, específicamente del cannabis (marihuana).

Repito: la guerra contra el narcotráfico, usando las mismas estrategias se ha perdido. ¿Por qué no se inicia otra batalla contra la fabricación, posesión, tenencia y tráfico ilícito de droga, pero esta vez con ataques distintos, implosivos, fríos?

Por más que mueran los Pablo Escobar y capturen a los Chapos, la droga existe y no se va a eliminar, el negocio no va a mermar; al contrario, el tráfico de drogas va en aumento constantemente. El Chapo lo sabe. Todos lo sabemos.

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