Opinión

31 Jul 2014
Opinión | Por: Gumercindo Ventura

Votos cruzados, concejos plurales y funcionarios oportunistas

Pocas cosas evolucionan en nuestra política criolla, pero el sistema electoral parece que es la excepción. Desde hace relativamente poco tiempo se han comenzado a discutir más y más temas como los consejos municipales plurales en las elecciones de alcaldías, y el voto cruzado en las elecciones legislativas. Ambas iniciativas son importantes y como ciudadanos debemos conocer en qué consisten y para qué sirven.

En la actualidad, cuando un partido gana una alcaldía, este nombra a todos los concejales. Es decir, quien gana las elecciones municipales, aunque sea por un solo voto, se lleva el control total de las alcaldías. ¿Es esto justo? No lo creo, por esto muchos somos del pensar que debe haber participación de otros partidos, proporcional a los votos que obtuvieron en las elecciones. De esta forma nos aseguramos que las ideas y los proyectos no se ejecuten sin antes haber sido discutidos por personas que representan a los diferentes sectores de la población que votaron.

Esta sería una modalidad nueva de gobernar en las alcaldías. Es normal que al principio veamos cierto nivel de incertidumbre y dificultades, en especial en aquellos municipios donde la diferencia de votos sea muy poca. Si nos vamos al peor de los escenarios, podría darse el caso en donde llevar las riendas de una alcaldía sea casi imposible, donde la oposición interna se preste para que la administración quede mal frente a la población. No es algo muy descabellado, ya que dificultaría la reelección de la administración en curso.

Por otro lado tenemos el famoso “voto cruzado” en las elecciones legislativas. Esto permitiría que alguien pueda votar por varios diputados sin importar a cual partido pertenezcan. Esto le daría mayor libertad al votante al no limitar su oferta electoral solo a un partido político. El votante puede escoger los mejores de cada uno. Esto le daría una legitimidad directa a los diputados, quienes gozaran de votos específicamente a su favor. Con el sistema actual, los diputados de cierta forma se deben al partido, ya que su elección es una combinación de los votos que obtuvo el partido y los votos que obtuvo la persona. Al cambiar a votos cruzados, el diputado tiene más argumentos para votar en contra de su fracción, ya que tiene un vínculo más directo con sus votantes.

En papel esto no se ve tan mal: acercamos a los votantes a quienes los representan en la Asamblea Legislativa y le damos mayor libertad al votante. Gana la democracia, ¿No? Sin embargo tenemos casos de diputados que sabemos que votan en contra de su partido, no porque tengan algún argumento válido para hacerlo así, sino porque los compraron. Ya hemos visto como el famoso “hombre del maletín negro” ha andado moviendo bloques de un lado de la balanza hacia otro. Con el voto cruzado la compra de voluntades puede ser fácilmente disfrazada por “independencia partidaria”. El peligro existe.

Cualquier nuevo cambio siempre trae consigo oportunidades y amenazas. Los cambios en el sistema electoral no son la excepción. Solo la vigilancia cercana de la población, y el exigir rendición de cuentas creará un presión hacia los alcaldes, concejales y diputados. De esta forma las oportunidades se materializarán y las amenazas se mitigarán. Debemos estar vigilantes.

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