Opinión

11 Ene 2018
Opinión | Por: Sara Larín

Vota por rostro, vota cruzado, vota valores

Votar por rostro y votar cruzado es la mejor forma de hacer valer la voz de aquellos a los que nos interesa defender la causa por la vida, la familia y la libertad.  No se trata del partido, sino de los principios y los ideales que nos representan.

Ya nadie debería de votar por bandera. Esta forma de votar aprueba la elección de todos los candidatos de un mismo partido político, lo que se traduce a otorgar el derecho a elegir sobre los temas de país a las cúpulas partidarias, sus agendas y los intereses de aquellos que les dan financiamiento.

En cambio, el voto por rostro permite que el ciudadano elija al candidato específico que desea que lo represente. Y, el voto cruzado nos da la opción de votar por buenos candidatos, aunque estos nos sean de un mismo partido.  El que dirige ya no es el del dinero, sino el que da el poder de que el candidato se convierta en funcionario público, es decir, el ciudadano.

El voto por rostro y el voto cruzado hacen que la candidatura sea realmente una carrera política competitiva, ya que obliga a los políticos a que escuchen detenidamente lo que el votante busca. En este caso, ¿ARENA? ¿FLMLN? ¿PDC? ¿PCN? ¿GANA? No me importa, si está a favor del derecho a la vida, la protección de la familia y en contra de la ideología de género, yo lo voto. Porque mi voto es provida.

No sea ingenuo, la ideología de género es un tema que merece ser considerado tanto como el tema de la seguridad y migración. No me mal interpreten, no se trata de que las demandas de las minorías como el feminismo y los colectivos LGBT tengan legitimidad, y mucho menos, que respondan a las verdaderas necesidades de la población salvadoreña.  Se trata en realidad de los hechos: las preocupaciones prioritarias del partido de gobierno son ir limitando la Patria potestad de los padres de familia sobre sus hijos mediante la LEPINA; promover la EIS (Educación Integral en Sexualidad) en las escuelas públicas; aprobar la ley del aborto y subsidiar tantas políticas de género como sean posibles.

Parece ser que en lo único en lo que es “exitoso” el gobierno de turno, es en crear unidades de género en todas las instituciones públicas. Para nadie es un secreto que todos los proyectos de cooperación internacional están sujetos a temas de género.  Es decir: aborto, gays, feminismo y toda esa feria de nuevos valores progresistas que poco, o nada, tienen que ver con los problemas que angustian a la mayoría de los salvadoreños.

Entonces, si usted posee principios no negociables y quiere participar comprometidamente en la cuestión pública a beneficio de todos los ciudadanos, estas próximas elecciones vote por aquellos candidatos que defienden el derecho a la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, la familia, el matrimonio y las libertades individuales que están siendo pisoteadas por la ideología de género.

En El Salvador, existen figuras políticas notables que respaldan este ideario y son de diferentes partidos, por lo que hay opción. Es nuestro deber lograr recuperar el sentido de la honradez y moralidad notoria, como requisito para ser elegido como funcionario público, para que la causa por los valores sean tenidos en cuenta en el proceso electoral y desde la esfera legislativa se brinde protección a los no nacidos, la familia y la mujer con un embarazo en dificultad.

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