Opinión

14 Dic 2017
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Valores de Navidad

Como sabemos, diciembre es la época más esperada por todo el mundo, ya sea por el aguinaldo, las fiestas de navidad en los trabajos, los regalos que santa o el Niño Dios nos traen, el pavo, los tamales, la noche buena, o simplemente por la vacación. Lastimosamente, nos hemos olvidado de los verdaderos valores de la navidad y su significado, hasta incluso de su origen; lo cual es el nacimiento del Niño Dios. La hemos convertido en una tradición de consumismo, egoísmo, y de no darnos a los demás.

La alegría: es un valor característico de la época, que nace de la entrega de amor, tiempo, amistad, cariño, generosidad, risoterapia y pequeños obsequios que, tal vez, para nosotros son insignificantes, pero para la persona que lo recibe significa mucho, porque quizás es lo único que va a recibir en esta época. La alegría no es comprar todo lo que queremos para nosotros o lo que no necesitamos, no es topar nuestra tarjeta de crédito, no es salir de deudas con el aguinaldo, no es el pavo o los tamales que comemos. La alegría es compartir con nuestros seres queridos y con los que necesitan un poco de nosotros, es ver a Dios en nuestro prójimo y disfrutar con los que más amamos.

El amor: cuando pienso en dicho valor, se me viene a la mente tres pasajes bíblicos: antes del nacimiento de Jesús cuando la virgen visita a su prima Santa Isabel para ayudarle porque ella también estaba embarazada; durante el nacimiento del Niño Jesús porque lo cuidaron, lo amaron y le dieron todo para que el niño estuviera cómodo en el pesebre; y cuando Jesús muere por nosotros en la cruz, mientras que nuestra madre, la Virgen María, nunca lo dejó solo. El amor es así, es estar en las buenas, en las malas, en la salud y en la enfermedad con aquella persona que queremos y entregarnos por completo.

La humildad: como sabemos el niño Dios no nació en un castillo, en un imperio, en un lugar de lujo o con grandes riquezas. Al contrario, nadie le quería dar posada a la Virgen y San José, tuvo que nacer en un humilde pesebre al lado de mulas, bueyes y vacas. Los pastores lo llegaron a adorar y los Reyes Magos le entregaron como regalo incienso, mirra y oro. La humildad es un valor que, hoy en día, hemos olvidado, es decir, hoy solo queremos riquezas y poder. No aceptamos ni como somos, queremos ponernos botox y silicón para vernos más bellos, no aceptamos nuestra realidad, queremos tener cosas que no necesitamos y nos olvidamos de ser humildes, y sencillos.

La obediencia y aceptación de la voluntad de Dios: me encanta recordar como la Virgen y San José aceptaron, obedecieron y escucharon la voluntad de Dios en todo momento, y nunca le dijeron que no. Nosotros, hoy en día, queremos hacer lo que nosotros decimos, quisiéramos quitarle la voz a Dios y no hacer lo que él dice. Considero que por esta razón es que el mundo está así de descuidado, y nosotros también, porque no oímos la voluntad de Dios y pensamos que el mundo es nuestro, y que nadie nos puede quitar la vida, pero no es así. Hay un Dios que así como es misericordioso es justo y cuando él quiere nos puede quitar la vida.

A todos mis lectores y seguidores les deseo una FELIZ NAVIDAD, que el niño Dios nazca en cada corazón y un próspero 2018.

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