Opinión

17 Ago 2017
Opinión | Por: Karen Vargas

Una agenda que pretende transformar el mundo

Mientras miles de ciudadanos siguen viviendo en la pobreza y privados de una vida digna, surge una nueva agenda propuesta por las Naciones Unidas. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible ha anunciado 17 objetivos y 169 metas, que conjugan tres dimensiones: económica, social y ambiental.

 

Este plan sólo puede ser implementado de manera exitosa si existe una colaboración de todos los países y partes interesadas. Muchos han criticado esta agenda por ser demasiado ambiciosa al pretender liberar a la humanidad de la pobreza y las privaciones de una vida digna, y sanar y proteger nuestro planeta, pero sería menos lógico si ni siquiera lo intentamos. ¿Qué de malo tiene ambicionar prosperidad y mejores condiciones de vida para todos?

 

Otras personas también han criticado la Agenda, ya que no es la primera vez que se realiza un intento parecido, hace más de 15 años se acordaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Sin embargo, los avances fueron desiguales y vemos como en lugares como África, o países en desarrollo, aún los Objetivos de Desarrollo del Milenio estuvieron muy lejos de alcanzarse.

 

¿Qué se hará de diferente esta vez para lograr la nueva Agenda 2030? Si bien esta Agenda es universal, no se logrará sino se llega a un acuerdo colectivo por querer alcanzarlo. Se ha planteado como un plan de acción a favor de las personas, sin embargo, las personas aún no conocen de qué se trata con exactitud. Y en el mejor de los casos las personas que conocen de ellos no creen en lo relevante que puede ser el papel de nosotros, como ciudadanos, para el cumplimiento de esas metas.

 

Uno de los objetivos que presenta más desafíos es el compromiso de poner fin a la pobreza en todas sus formas y dimensiones, erradicar la pobreza extrema de aquí al 2030. Es decir, se relaciona con muchos otros objetivos como poner fin al hambre y lograr la seguridad alimentaria como prioridad, y a eliminar todas las formas de malnutrición.

 

Está claro que la implementación de la Agenda para respaldar el cumplimiento de objetivos como los anteriores requiere de una activa participación por parte de los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y todas las demás instancias que pueden movilizar recursos para lograrlo. Es decir, solo se logrará con un espíritu de solidaridad mundial.

 

Estoy de acuerdo en que esta nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es bastante amplia y ambiciosa, pero también me parece que es una acción muy oportuna para reflejar las necesidades de los sectores más vulnerables de cada sociedad (niños, jóvenes, las personas con discapacidad, las personas que viven con el VIH/SIDA, las personas de tercera edad, los pueblos indígenas, los refugiados,  los desplazados internos y los migrantes). Además, la implementación de esta nueva Agenda ayudará a reconocer el trabajo y resaltar los esfuerzos de todas las personas, esas que ya se encuentran trabajando por uno, o más, de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuando probablemente ni ellos mismo lo saben; en su mayoría personas de la sociedad civil. Es por eso que esta Agenda nos pertenece más a nosotros como ciudadanos, y no solamente a empresas, políticos, grandes instituciones y gobiernos.

 

 

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