Opinión

3 Sep 2015
Opinión | Por: Carlos Segura

Un gobierno moderno: reinventemos la función pública

Deseo expresar mi convicción de que un gobierno será moderno únicamente si sus funcionarios tienen la formación adecuada, la experiencia necesaria, y la transparencia indispensable para gobernar.

Hace poco me regalaron un libro escrito que se llama “The Persistence of Innovation in Government“ (La persistencia de la innovación en el gobierno). El autor es Sanford Borins, un reconocido catedrático de la Universidad de Toronto y de la Universidad de Harvard. Dicho libro expone teorías y ejemplos de cómo un Estado puede y debe buscar constantemente las vías para ser cada vez más moderno y adaptado a las circunstancias cambiantes y a las expectativas de los ciudadanos. No puedo resumir todo el libro aquí, pero deseo hablar sobre las ideas que me inspiró el autor y de cómo esto puede adaptarse concretamente.

Soy un fiel defensor de la idea de que el gobierno no es el problema, sino la solución. El filósofo francés Jean-Jacques Rousseau explica cómo existe un “contrato social“ entre el Estado y los ciudadanos para que el primero sea el que establezca leyes, las haga respetar y resuelva los problemas de los ciudadanos, teniendo como finalidad el interés general. El gobierno existe y existirá siempre, entonces debemos aceptar este hecho y tratar de tener el mejor gobierno posible.

Creo que tengo razón cuando digo que los gobiernos son el ente más atacado y criticado en el mundo, incluso más que las religiones y otras instituciones. ¿Por qué se critica a los gobiernos del mundo? Por la lentitud de los diferentes procesos, por la falta de resultados concretos, y por algunas actitudes de los funcionarios. He estudiado y conocido cómo funcionan varios gobiernos y puedo decir que uno de los atrasos que se observa repetidamente es la falta de modernidad, la cual se traduce en varias situaciones: instituciones excesivamente burocráticas, ausencia de una comunicación fluida entre las instituciones y los funcionarios, y lentitud en los procesos y servicios brindados por el Estado. Esto no es nuevo. Es cierto que en las últimas décadas ha mejorado mucho, pero aún hay mucho que modernizar de manera general.

Borins explica que es necesario emprender grandes y ambiciosas reformas estructurales para modernizar el Estado a varios niveles: contratos estatales, a nivel financiero y contable, y la reducción de agencias gubernamentales en “clusters“ que absorban la burocracia y hagan más eficiente la acción gubernamental. Todo esto es necesario y creo que la mayoría de funcionarios alrededor del mundo lo saben. Sin embargo, Borins también destaca la importancia de los cambios menores, o “micro-improvements“ como los llama él.

No soy especialista en reforma del Estado, ni puedo extenderme en este corto espacio, pero quiero desarrollar la importancia de los cambios menores. Un ejemplo de las críticas que se le hacen a muchos Estados en el mundo pasa por la crítica hacia sus embajadas y consulados. Una forma de modernizar estas estructuras es dotándolas de una mejor tecnología para poder reducir los tiempos de espera en los servicios consulares. Esto debe hacerse para todo el servicio exterior de un país, no solamente en ciertas regiones del mundo. Homogeneizar los servicios en todas las misiones diplomáticas y acortar los tiempos de espera para recibir los documentos consulares es indispensable para que los usuarios no se quejen. Agilizar la obtención de pasaportes, solvencias policiales, partidas de nacimiento y otros documentos, es de suma importancia para la modernización consular. Son ejemplos pequeños, y hay muchas más cosas que pueden y deben modernizarse tanto a nivel interno como en el exterior.

Para finalizar, deseo expresar mi convicción de que un gobierno será moderno únicamente si sus funcionarios tienen la formación adecuada, la experiencia necesaria, y la transparencia indispensable para gobernar. No se puede tener un Estado moderno si sus funcionarios no tienen los conocimientos necesarios ni son transparentes. Reinventar la función pública significa tener un gobierno moderno, que no solo esté conectado a la tecnología, sino que también sea capaz, transparente y honesto. Un gobierno moderno nos beneficia a todos, es por eso que todos debemos apoyar estos procesos, sobre todo los funcionarios, los empresarios, las asociaciones y todos aquellos que velamos por el interés general.

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