Opinión

18 Abr 2018
Opinión | Por: Erick Hernández

Un caos en casa

En las últimas semanas han ocurrido hechos muy interesantes que han marcado la situación global y, también, la situación nacional. Se habla del reciente problema de Facebook, el ataque a Siria y la tensión global; por otro lado, en nuestro país un “inicio” de campaña presidencial, el tema del aborto y recientemente, la lamentable muerte de la periodista Karla Turcios, sumándose a la gran cantidad de homicidios.

Eso es un parte, existen otros temas que llevan la misma línea y asimismo, muestran el caos y la terrible situación que afrontamos como humanidad. Por supuesto, no es primera vez que en nuestro país y en el mundo se ven tantas cosas malas, esto viene desde tiempos inmemorables. Como especie estamos acostumbrados a vivir rodeados de problemas, pero, a pesar de ello, siempre hemos logrado salir adelante, hemos crecido y evolucionado.

Normalmente, cuando nuestra casa la vemos desordenada, rápidamente nos ponemos a ordenarla, en el mejor de los casos. Pero, hay veces que el trabajo, el estudio, las deudas, los imprevistos y otras cosas nos mantienen ocupados y llegan a estresarnos tanto, que no queremos prestar atención a nada más. Siendo así que la situación empeora, pero aprendemos a vivir con ello. Con el tiempo esto va dejando de importarnos, nos volvemos insensibles y retocamos el desorden únicamente cuando llegan visitas, o nos estorba a la pasada. El problema es que el desorden se mantiene y, poco a poco, crece tanto que llega a un punto donde es insostenible, llegando a ser un ambiente demasiado toxico en el cual vivir.

Algo así pasa en nuestro mundo, cuando vemos los problemas nos quejamos en redes sociales, hablamos arduamente de ello, criticamos a quien sea necesario criticar, pero pasa un tiempo y dejamos que las palabras se vayan volando. A nuestra sociedad le encanta pasar rápido el presente, pensando mucho en el futuro, olvidando que hubo un pasado. El gran problema está en que no recordamos como llegamos a tener tantos problemas. Es difícil ser mejores, si nunca aprendemos de lo que hacemos mal. Si como personas nos estancamos y solo pensamos en nosotros mismos, recordándonos de los demás solo cuando algo malo les pasa, o nos conviene.

Necesitamos cambiar la idea de que todo es pasajero. Si bien es cierto que no duramos un siglo entero, el poco tiempo que vivimos nos puede servir para hacer mucho por nosotros, por nuestro país y hasta por el mundo entero. Aunque parezca idealista y utópico, la capacidad humana para generar acciones es increíble, eso hablando de una persona, pero ya trabajando juntos es posible crear un efecto multiplicador; sobre todo hoy que estamos tan interconectados.

Nuestro país y el mundo sufren problemas en las mismas áreas: división en aspectos políticos; debates en temas de derechos humanos; el aborto y la privacidad; irrespeto a la vida e incapacidad; y poco esfuerzo para hacer justicia. Esto demuestra que el mundo como tal afronta los mismos retos, además de tener las mismas dificultades, unas peores que otras desde distintas perspectivas.

Mientras continuemos siendo desinteresados de lo que le ocurre a alguien más; mientras pensemos que solo hay que llevarle flores a alguien que está enfermo o en su funeral; mientras dejemos que el tiempo corra y la cizaña crezca; mientras no hagamos nada por cambiar el rumbo del mundo, este seguirá yendo hacia un final donde los problemas ya no se podrán soportar. Es nuestra casa solo nosotros la podemos ordenar. Ver a nuestro país y al mundo hecho pedazos debería motivarnos para buscar unir las piezas, y completar el rompecabezas para ver el paisaje que se forma al terminar.

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