Opinión

9 Jun 2017
Opinión | Por: Mario Matheu

TRUMPocalipsis

El pasado 8 de noviembre de 2016 se observaron miles de lágrimas, a través de las pantallas del mundo, y algunas sonrisas ante uno de los cambios más radicales de un país: Donald J. Trump fue declarado el 45° presidente electo de los Estado Unidos de América…

La historia es conocida por muchos, trastornada por otros y se ha hecho una telenovela por la cantidad de drama del magnate, y de las acciones inesperadas en su gobierno. Con todo esto, es admirable el poder mediático que ha alcanzado su imagen. Solo es necesario un pequeño gesto y un momento inoportuno del millonario para que un meme recorra el mundo en pocos minutos; sea como símbolo de protesta, pero la gran mayoría con un sentido de burla y entretenimiento semi político. Es evidente que muchos usuarios de redes sociales evolucionaron en fanáticos de temas internacionales, con solo seguir el famoso efecto Trump.

Donald ha llevado a cabo “grandes proezas” en sus primeros meses de mandato, algunas más impactantes que otras, pero la mayoría predecibles con solo observar el pensamiento y carácter del presidente. Las más conocidas son el muro con México, la no entrada de musulmanes, la salida del TPP, el ataque a Siria y la salida del acuerdo climático de París, entre otros.

Es bastante firme la posición del actual gobierno estadounidense, en donde se toma la vía más “rápida o clara” para lograr los resultados prometidos. Esto ha obligado a muchos países a presentar su postura frente a la potencia Norteamericana y, como es de esperarse, algunos representantes salvadoreños se han pronunciado de forma jocosa e imprudente frente al tema.

Más allá de los desaciertos del gobierno salvadoreño y de tratar de entender la plena ignorancia que emana de algunas de sus medidas, es más imperante tratar de leer el futuro y comenzar a prepararse para lo que puede ser un final desastroso. La pregunta del millón es: ¿Qué puede pasar? La respuesta es peligrosa y, esperando que salgamos vivos en los próximos 3 años y 7 meses que hacen falta para la siguiente toma de posesión, debemos de ser cautelosos ante tres cartas del Tarot que pueden marcar nuestro destino y ¡Ojalá, nunca se cumplan!

  1. La no renovación del TPS

Muchos recordarán este famoso documento, el cual permite que varios de nuestros hermanos lejanos puedan vivir y trabajar dentro de Estados Unidos, sin necesidad de ser residentes o ciudadanos. Esto ayuda a que llegue bastante “platita” al Pulgarcito cada 15 y 30 de mes, con lo que se pagan muchas cuentas de la casa y el sobrante termina con lujitos de ropa, comida o una salidita a la playa El Tunco.

Basta con que la administración actual, o la siguiente en subir al trono presidencial salvadoreño, agarre al Señor Trump en un día de malas y ejecute un parpadeo de tinta y pluma, que deportaría a un cuarto de millón de compatriotas, de los dos millones estimados en tierras estadounidenses. Los restantes se irían en la colada de la deportación masiva.

  1. Renegociar el Tratado Comercial DR CAFTA

Es conocido que parecemos fiel colonia de Estados Unidos, y más aún cuando es uno de los principales destinos de los productos salvadoreños. Esto es gracias a un acuerdo muy favorable para la comunidad centroamericana, el cual nos otorga cero aranceles por aquí, facilidades por allá, y genera varios empleos en los sectores más competitivos del país.

A pesar de ello, existe una clara tendencia del magnate por quitarles dulces a los niños si lo hacen enojar, sino veamos a México luego de que Estados Unidos saliera del TPP. Lastimosamente, calladitos y productivos nos vemos más bonitos.

  1. Suspensión del programa FOMILENIO II

Para quienes conocemos poco del caso, es uno de los programas con mayor inversión social para el país, $277 millones de Estados Unidos y $88 millones de El Salvador, gracias a la generosidad internacional y de las relaciones de amistad, que se han mantenido con la potencia mundial. Sin embargo, solo es necesario que un pajarillo susurre cosas malas al gabinete presidencial norteamericano para que veamos desfilar toda esa inversión en la misma puerta por la que entró. Porque, aunque usted no lo crea, esto es posible gracias al artículo 5, sección 5.1 inciso A del convenio.

En términos claros: menos plata, menos empleos, menos comercio, menos educación, menos calles bonitas y más compatriotas por metro cuadrado. Esto llevaría 365 pasos atrás en el desarrollo del Valle de las Hamacas, a un desangramiento del Pulgarcito de América y a la primera puesta en venta de un país, el cual el mismísimo Donald Trump dijo: “…Estaría dispuesto a comprarlo si me hacen una buena oferta…”. ¿Por dónde comenzamos?, es la pregunta ¿O nos resignamos ante nuestro posible destino?

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