Opinión

4 Jul 2013
Opinión | Por: Gumercindo Ventura

Trabajo infantil: ¿Es la medicina peor que la enfermedad?

A nadie le gusta que los niños trabajen. Es por esto que muchas organizaciones y personas en el mundo se dan a la tarea de tratar de tener un impacto sobre el trabajo infantil. Lo que todos quisiéramos y esperamos es que los niños no tengan que trabajar para poder educarse, y por medio de esa educación tener más y mejores oportunidades para asegurarse un buen nivel de vida en un futuro.

Lastimosamente, y dudo seriamente que alguien se alegre de esta realidad, el trabajo infantil ha sido algo que ha estado presente desde miles de años. La educación formal como la conocemos no surgió hasta hace algunos siglos, y hasta hace muy poco fue accesible para una mayoría de la población. La realidad es que la situación de pobreza que se sufre en El Salvador obliga muchos niños a trabajar en vez de estudiar, o trabajar y estudiar al mismo tiempo. Según la EHPM del 2010, en ese año había 177,000 menores de edad que trabajaban, 97% de estos entre los 10 y 17 años.

Esta situación no se soluciona con magia, como muchos quisiéramos y algunos intentan. Querer legislar contra el trabajo infantil, por muy bienintencionado que sea, es como pretender que por legislar que llueva hará que paren las sequías del verano que disminuyen la producción agrícola. El problema es más complejo que eso,  y hay que examinar las causas de la problemática antes de querer remendar con parches algo estructural.

Con este enfoque en mente es necesario hacernos la pregunta, ¿Qué obliga a estos niños a trabajar? No es una maldad de padres que no quieren que sus hijos se superen, es la pobreza extrema que los aqueja. Estos menores contribuyen con su trabajo a alimentar el hogar. Cuando se vive a niveles tan bajos, una caída marginal en la renta del hogar puede tener gravísimas consecuencias. Unos dólares menos pueden significar la falta de alimentación de varios días, y eventualmente la muerte de algún miembro. Cuando se tiene que escoger entre la falta de educación o la muerte, la opción es lógica.

Ahora bien, ¿qué se puede hacer para cambiar esta realidad? Legislar en contra del trabajo infantil sólo hará que los menores o sus padres los migren de mercados legítimos a mercados negros, buscando ingresos en otras actividades como la prostitución infantil, criminalidad o venta de drogas, por mencionar unos ejemplos. En última instancia hasta podrían morir de hambre. Claro que a ninguno de nosotros nos gusta ver a niños trabajando, pero no los condenemos a peores condiciones por querer ayudarlos. Para cambiar esta realidad es necesario hacer más productiva a la población.

En los últimos siglos la productividad del hombre ha aumentado inmensamente gracias a la acumulación de capitales y al mismo ingenio generado por la competencia en los mercados. El nivel de productividad de la gente ha llegado a niveles que difícilmente se dimensionaba antes. Sólo imaginen todo el tiempo que se ahorra alguien que usa una calculadora contra alguien con un ábaco, y la ventaja que alguien que puede usar hojas de cálculo de Excel les saca a esos dos. El hombre moderno puede llegar a niveles de productividad tan altos que se puede dar el lujo de trabajar para que sus hijos no tengan que hacerlo.

Lo que necesitamos no son más leyes que restrinjan los flujos de ingresos de las familias más pobres, lo que necesitamos es capacitar a jefes de hogar. La educación es esencial, aunque no es la única fuente para mejorar la productividad. El buen ambiente de inversiones, para la contratación de más gente ayuda a que se capaciten en el mismo trabajo. Nadie quiere ver más niños trabajando, mucho menos prostituyéndose o muriendo de hambre. Milton Friedman decía que no hay que juzgar los programas de gobierno por sus intenciones, sino por sus resultados. La noble medicina de legislar contra el trabajo infantil puede ser peor que la enfermedad.

19 Jul 2017
¿Por qué a los jóvenes no nos interesa la política?
Opinión | Por: Karen Vargas

¿Por qué a los jóvenes no nos interesa la política?

19 Jul 2017
Nos estamos cansando… y parece no importarles
Opinión | Por: Juan Carlos Méndez

Nos estamos cansando… y parece no importarles

18 Jul 2017
Somos buenos por naturaleza
Opinión | Por: Erick Hernández

Somos buenos por naturaleza

17 Jul 2017
Tres Torres: Una muerte, héroes y negligencia
Opinión | Por: Karen López

Tres Torres: Una muerte, héroes y negligencia