Opinión

6 Mar 2017
Opinión | Por: Verónica Ruiz

Tomados de las manos

El 14 de Febrero de 1990, desde las afueras del sistema solar, la sonda espacial Voyager 1, apuntó su cámara en dirección a nuestro planeta. En la fotografía obtenida puede apenas distinguirse un pequeño punto color celeste, de menos de un píxel, que flota en la oscuridad del Universo.

Fotografía del planeta Tierra tomada por la sonda Voyager a una distancia de 6000 millones de kilómetros. El circulo blanco muestra la posición de la Tierra.  Fotografía de NASA.

Todas las criaturas que habitamos el planeta estamos contenidos en esa pequeña mota de polvo cósmico. Toda nuestra historia, nuestras tristezas, amores, decepciones, alegrías, las maravillas alcanzadas por la raza humana, las guerras sin sentido que nos han separado, todos los colores, religiones, ideologías políticas, preferencias sexuales, filosofías, todas nuestras semejanzas y diferencias, al final del día, carecen de sentido cuando nos damos cuenta de lo pequeños que somos ante la inmensidad del Cosmos.

Estar conscientes de lo pequeños que somos también nos hace pensar en lo solos que estamos. Hasta el momento, no se tienen pruebas de que exista vida inteligente en otros planetas, puede que estemos solos, aunque sería un desperdicio de espacio, o que estemos rodeados de miles de civilizaciones que también nos están buscando. Cualquiera que fuese la respuesta, es igual de fascinante, pero hasta este momento no tenemos pruebas irrefutables.

Hasta hoy, la evidencia indica que estamos solos en el Universo, pero si lo pensamos un poco, no estamos tan solos después de todo. Nos tenemos el uno al otro, somos la única compañía que tenemos en este largo viaje a través del tiempo y del espacio. Podemos tener muchas diferencias, las cuales enriquecen nuestro criterio y nuestro conocimiento, pero nuestras similitudes superan estas diferencias. Todos somos capaces de emocionarnos hasta las lágrimas, de enamorarnos, maravillarnos, aprender de los demás, todos vamos por la vida buscando una razón para existir, buscando descubrir la verdad, desentrañar más preguntas y volver a comenzar.

Hemos tenido el privilegio de ser una especie que ha evolucionado, con uso de razón y capaz de aplicar su inteligencia y capacidades para modificar su entorno (para bien o para mal); pero este privilegio viene de la mano de una gran responsabilidad. Nuestro planeta está en peligro, lo hemos maltratado y hemos ignorado sus señales de auxilio, olvidamos que no tenemos a donde ir, no hay nadie que vaya a venir a rescatarnos. Debemos trabajar como un equipo, como una sola especie para poder sobrevivir; debemos respetarnos los unos a los otros y respetar todas las formas de vida, porque vivimos en un equilibrio y todos vamos a pagar muy caro si llega a romperse.

Y nuestro país no es la excepción, con el paso de los años y de la mano de una falsa idea de desarrollo hemos deforestado los pequeños pulmones que nos quedaban. Los altos niveles de contaminación nos han dejado prácticamente sin agua potable; el cambio climático ha afectado de manera negativa la agricultura del país, y lo peor, es el respeto que hemos perdido hacia todas las formas de vida. Estamos en una sociedad en la que la violencia es el pan de cada día, es parte de nuestra cotidianidad; en donde, destruir un bosque o maltratar un animal pasa desapercibido.

Los sucesos ocurridos la semana pasada en el zoológico nacional son una clara prueba de esto, con la diferencia de que esta vez, una gran parte del pueblo salvadoreño está mostrando su indignación y exigiendo, no solamente justicia, sino también cambio. Exigimos una sociedad de respeto hacia todas las formas de vida, respeto hacia nuestro planeta, el único hogar que tenemos. Ese punto azul pálido, como lo llamaba el gran astrónomo Carl Sagan, que orbita la Vía Láctea es nuestra responsabilidad, y una muy grande. El futuro de la vida en nuestro planeta descansa en nuestras manos, y seguro que lograremos más si las unimos.

  • Carlos Díaz

    Me gusto lo de que son mas las similitudes que las diferencias.

  • daniel

    Wow

  • Francisco Colorado

    Excelente Vero, te felicito, llama a la reflexion y senzates

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