Opinión

24 Ago 2018
Opinión | Por: Juan Carlos Méndez

Todos roban

“Todos roban” es una expresión que varios salvadoreños tenemos al referirnos sobre cosas de política. Y es que, evidencias para decirla hay muchas, o por lo menos sospechas si uno quiere atar cabos con los indicios que algunos políticos y partidos demuestran con sus acciones. Sin faltar, aquellas personas que siempre piensan que su político es menos corrupto (o será) que el del otro.

Los audios de Tony Saca han demostrado como los políticos, en este caso los expresidentes, han desviados fondos fácilmente, teniendo el descaro de sentarse a pensar una estrategia que los ayude a robar dinero del gobierno. Es totalmente inaceptable el servirse de los cargos de elección popular, cuando se supone que los ciudadanos los elegimos para que sean los gestores del desarrollo del país, en términos sencillos: servir a la ciudadanía.

No podría culpar a un solo partido o a dos partidos de la corrupción generada desde el gobierno. El estado no solo es el gobierno central sino también la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia. Por ende, desde allí existe una especie de juego arreglado para la repartición de poderes y el intercambio de favores entre los partidos políticos. Todo está amarrado: eligen magistrados y fiscales, aprueban impuestos, fiscalizan los gobiernos municipales y auditan las mismas instituciones públicas. Entonces, prácticamente se han vuelto jueces y parte de algo que hablamos entre dientes: corrupción desde el sector público.

Con todo lo que se ha develado en los últimos días, realmente da una especie de decepción y hasta incertidumbre de que esta maraña no terminará, y que cualquiera que llegue puede ser igual o peor que su antecesor. Se ha escuchado desde sacos con dinero, bolsas con basura y gastos inexistentes en publicidad, que es realmente ingenioso y hasta parece una especie de organización con pensamiento bien estratégico, como para hacer todas esas movidas de dinero.

El origen del mal: la partida secreta. Llamada así popularmente porque no se conocen los movimientos financieros que esta tiene, la única que los conoce es la Presidencia de la República. Es una partida de gasto de imprevistos para emergencias u otras operaciones de políticas públicas que no se concretizan en un año fiscal. No obstante, esta ha sido mal utilizada, ya que también todo dinero no utilizado de cualquier cartera de estado va a parar a esa cuenta. Allí encontraron una maniobra para sobresueldos e, indudablemente, para el desvío a fondos personales de algunos que han estado en el gobierno.

Algunos candidatos a la Presidencia han hablado ya de eliminar esta partida secreta. Hacerlo sería, cortar de raíz el mal en el que sus antecesores cayeron, o por lo menos prevenirlo. Según las investigaciones periodísticas, han sido miles de millones desviados, que bien servirían para sostenibilidad de escuelas públicas, becas, medicinas o apoyos a emprenderos locales para dinamizar la economía en los municipios.

Realmente es descarado y, personalmente, lo califico de obsceno, las cantidades de dinero que han sido lavadas desde el gobierno y develadas en los últimos días. Como ciudadanos elegimos a alguien como presidente para que guie el crecimiento y desarrollo de un país y no el suyo propio, el de su familia y amigos.

¿En quién confiar? ¿Todos roban? No concuerdo en lo más mínimo con PODEMOS (partido político español), pero Irene Montero, una de sus diputadas dijo en la moción de censura algo que acá también ha pasado: “ustedes (gobierno) han convertido la corrupción en una forma de gobierno”.

¡Exijamos más! ¡Controlémoslos más!

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