Opinión

21 Mar 2017
Opinión | Por: Verónica Ruiz

“Tierras” fuera del Sistema Solar

A una distancia de 40 años luz de la Tierra, en la constelación de Acuario, se encuentra una pequeña, fría y tenue estrella, TRAPPIST-1. Tiene más o menos el tamaño de Júpiter y es un tipo de estrella al cual los astrónomos llaman “enana roja”. Las enanas rojas son estrellas muy comunes en la Vía Láctea, sobre todo en las vecindades del Sol, pero esta vez hubo algo en TRAPPIST-1 que llamó la atención de los astrónomos en el Observatorio de La Silla, en el desierto de Atacama.

Representación artística de como puede verse el sistema planetario TRAPPIST-1 Imagen de NASA/JPL-Caltech

Al observar la luz proveniente de TRAPPIST-1, los científicos notaron variaciones en la intensidad de esta. Después de muchas horas de observación y análisis de datos, un equipo internacional de astrónomos, utilizando el Very Large Telescope (VLT), en el Observatorio Paranal, y el telescopio espacial Spitzer de la NASA, entre otros, descubrieron un sistema planetario orbitando a TRAPPIST-1. En el 2016 se encontraron tres planetas y en Febrero de 2017 se anunció el descubrimiento de cuatro planetas más, con un total de siete planetas, este se convierte en el sistema con más planetas encontrados hasta hoy.

Pero si esta estrella está a 40 años luz de distancia, y además es muy pequeña, ¿cómo pudieron los científicos observar los planetas que la orbitan? Utilizaron una técnica llamada tránsito fotométrico. Imaginemos que tenemos una lámpara frente a nosotros, la encendemos y tenemos un flujo de luz constante que alcanza nuestro ojo. Ahora imaginemos que alguien coloca un ventilador de aspas entre nuestro ojo y la lámpara, ahora la luz que nos alcance no tendrá la misma intensidad siempre, sino que va a atenuarse cada vez que un aspa cubra la luz. De esta misma forma cada vez que un planeta se interpone entre la línea de visión del observador y la estrella, puede notarse un cambio en su intensidad, es decir, cada planeta causa un eclipse que podemos detectar.

En el video podemos ver como la intensidad de la luz de la estrella se ve atenuada cuando esta es eclipsada por un planeta que la orbita.

Al ser TRAPPIST-1 mucho más pequeña y fría que nuestro Sol, podríamos pensar que los planetas que la orbitan tendrían una superficie demasiado fría para poder albergar alguna forma de vida, al menos formas de vida como las que alcanzamos a imaginar hasta este momento. Sin embargo, los planetas que orbitan a TRAPPIST-1 se encuentran muy cerca de ella, mucho más cerca que Mercurio del Sol. Un año en el planeta más cercano tiene el equivalente a 36 horas terrestres, y el año del planeta más lejano es de apenas 19 días terrestres.

Si bien este ha sido uno de los mayores y más emocionantes descubrimientos de los últimos tiempos, todavía queda mucho por investigar. Hasta este momento solo conocemos el radio de estos planetas, y un estimado de su masa. Sabemos que tienen un tamaño similar al de la Tierra, pero aún nos falta conocer características muy importantes, como si tienen atmósfera, y de tenerla, cómo está compuesta, si su superficie es líquida o rocosa, si tienen o no un campo magnético, etc.

Utilizando el telescopio espacial Hubble, es posible que puedan observarse las atmósferas de los planetas de TRAPPIST-1, y habrá que esperar al próximo año cuando el Telescopio espacial James Webb sea lanzado para confirmar estos datos. El telescopio James Webb será mucho más sensible que el Hubble y será capaz de detectar huellas químicas que revelen la presencia de agua, metano, oxígeno, ozono y otros componentes de la atmósfera de un planeta. Además permitirá analizar las temperaturas y presiones de los planetas, elementos claves para determinar si son o no habitables.

TRAPPIST-1 es una de 60 estrellas enanas ultra frías cercanas a la Tierra que están siendo observadas en busca de exoplanetas. Si consideramos que aproximadamente el 75% de las estrellas en la Vía Láctea son de este tipo, 60 estrellas es una pequeñísima muestra y aun en esa pequeña muestra, la ciencia fue capaz de detectar siete planetas posiblemente rocosos. Nuestro Sistema Solar, posee cuatro, puede que después de todo, esta configuración no sea tan fuera de lo común.

Por el momento es imposible saber a ciencia cierta si hay vida en los planetas de TRAPPIST-1, pero una cosa si es cierta, TRAPPIST-1 es una estrella en su infancia. El Sistema Solar dejará de existir y TRAPPIST-1 seguirá siendo una estrella joven, consumiendo Hidrógeno muy despacio. Le quedan varios miles de millones de años, probablemente tiempo suficiente para que la vida evolucione.

 

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