Opinión

7 Sep 2017
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

¿Será que los seres humanos somos viciosos?

Luego de recibir una catequesis sobre los vicios, impartida al grupo de jóvenes de la Parroquia Santa Elena por las Hermanas Franciscanas Misioneras en nuestro país, me surgió la siguiente pregunta: ¿Será que los seres humanos somos viciosos, aunque no consumamos drogas ni bebidas alcohólicas?

Muchas veces pensamos que los vicios solo están relacionados con el alcohol, las drogas y los cigarros, pero, hoy en día, han surgido nuevos vicios; como por ejemplo: el placer de cambiar al esposo, o esposa, por varias mujeres, u hombres; el sexo con cualquiera o en el noviazgo; la pornografía; el amor por los aparatos electrónicos digitales; el amor por el dinero; la crítica; matar o la mentira. Lastimosamente, estos vicios han perjudicado hasta las relaciones interpersonales.

Antes nuestros abuelitos podían vivir sin computadora, sin tablet, celulares, teléfonos, o televisores y no se murieron por no estar comunicados. Desarrollaron mejores relaciones interpersonales, incluso era más sano; gracias a que no estaban las 24 horas con las ondas radioactivas, que emiten los aparatos electrónicos de telecomunicaciones. En cambio, hoy nos morimos sin los aparatos electrónicos.

Tenemos relaciones interpersonales con los teléfonos y no con las personas, somos más impacientes, queremos tener la última tecnología, y ya no pasamos tiempo en familia, porque cada miembro está con un aparato, en vez de hablar en familia.

Otros de los vicios comunes en este tiempo son el amor al dinero y criticar. Cada día queremos que nos llueva dinero sin esfuerzo, sin ganarlo, sin trabajar, queremos robar como sea y dejar sin oportunidad a otros. Por otro lado, criticamos hasta a los presidentes y no damos propuestas de mejora, criticamos sin pensar que estamos haciendo un daño al otro.

Muchas veces, también, criticamos para subir de puesto y que quiten al otro, criticamos hasta en la Iglesia; en vez de pensar en Dios estamos hablando y pensando en el que está a la par o enfrente. Es decir, estamos en un mundo de crítica y no de propuestas de mejora. Estamos en un mundo de corrupción y avaricia, y no en un mundo de agradecimiento con lo que tenemos cada uno, gracias a Dios y a nuestro esfuerzo.

La pornografía, el placer sexual y la mentira son vicios que están haciendo mucho daño a la humanidad. Por ejemplo: queremos tener relaciones sexuales con cualquiera o digitalmente como sale en la pornografía, ya no pensamos con la razón y solo pensamos en sexo por culpa de la pornografía. Hay jóvenes y adultos que han caído en vicios de masturbación pensando en mujeres, otros caemos en el vicio de la mentira. Por ejemplo, mentimos hasta para ir al baño a contestar el teléfono o a masturbarse, mentimos para no trabajar o para no ir al colegio.

Otros decimos mentiras que dañan a uno mismo y a la sociedad; estos vicios, al igual que la crítica y el amor al dinero, son los que más daño están haciendo en la sociedad. Lo que pasa es que esos no se ven físicamente, porque son relacionados con la conducta, las emociones, la razón y con un fin que, muchas veces, no nos damos cuenta que tienen una adicción como las drogas, el cigarro y las bebidas alcohólicas.

Como podemos analizar, cada uno puede tener un vicio que tenemos que controlar para que ya no lo sigamos haciendo y causando un daño en nosotros mismos, y en la sociedad. Por otro lado, podemos ver que los vicios no son únicamente las drogas, el cigarro o las bebidas alcohólica, existen muchos más que aunque no se ven nos hacen mucho daño. Y como sabemos los vicios pueden llegar a ser una costumbre, si no nos damos cuenta tempranamente.

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