Opinión

3 Abr 2015
Opinión | Por: Mario Hernández Villatoro

SEMANA SANTA

“Que Jesús nos permita forjarnos cada día como mejores personas, por nuestro bien, por nuestro país, por nuestro mundo”.

Viernes Santo. Mañana habrá luna llena. La inmensa mayoría disfrutando de las vacaciones, con su familia, amigos, descansando en casa, paseando, o haciendo actividades que cotidianamente no es posible realizar. Y sobre todo, se aprovecha para olvidarse por unos días del estrés que muchos viven en su trabajo, de la constante decepción que provoca el quehacer diario de las instituciones estatales y de los interminables problemas que afectan negativamente nuestro pequeño país.

El día es propicio para conocer o recordar la razón de la celebración de Semana Santa y aclarar dudas del porqué todos los años se celebra en distintas fechas. Pues previo a la Semana Santa se encuentra la Cuaresma, que es el tiempo litúrgico que marca la iglesia como forma de preparación para la Pascua. La Cuaresma dura cuarenta días, comienza con el famoso miércoles de ceniza y termina el Jueves Santo. Está basada en el símbolo del número cuarenta que indica la Biblia, ya que se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta días de Moisés y Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto.

Al principio se llamaba la “Gran Semana”, ahora se denomina Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les nombra como “Santos”. Comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Resurrección, conmemorándose la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. En el primer domingo (Domingo de Ramos) se celebra la entrada de Cristo a Jerusalén montado en un burro y aclamado por el pueblo como el rey, ocurre pocos días antes de su arresto, juicio, condena y crucifixión. Hay mayor actividad en los días denominados como triduo pascual, que comprende los días  Jueves, Viernes Santo y Sábado de Gloria. El jueves se celebra la última cena de Jesús con los Apóstoles en la que les lavó los pies dando un ejemplo de servicio al prójimo. Al terminar la última cena, se fue a orar toda la noche, y después de mucho tiempo de oración llegaron a aprehenderlo.

El Viernes Santo se recuerda la pasión de nuestro señor: su prisión, el interrogatorio, la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión, conmemorándose con un viacrucis solemne. El Sábado Santo se recuerda el día que pasó entre la muerte y resurrección de Jesús, y el Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua se celebra que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida.

Esta Semana Mayor se da en distintas fechas cada año, debido a que desde el Concilio de Nicea (año 325), se decidió que la Pascua o Domingo de Resurrección se celebrase el domingo inmediato a la luna llena que siguiera el equinoccio de marzo, pues el año litúrgico se calcula en base al ciclo lunar y no al año calendario. El equinoccio fue el día 20 de marzo, y podremos disfrutar de la luna llena el día de mañana cuatro de abril, como antesala a la fiesta de los católicos al celebrar la resurrección de Jesús.

Rodeados de familia, amigos, torrejas y demás paladares típicos, disfrutemos esta Semana Santa no olvidando permanecer ante la presencia de nuestro señor Jesús, quien nos concede paz, serenidad y fuerzas para afrontar cada día. Semana de reflexión, de examen de conciencia, y sobre todo de paz, y que Jesús nos permita forjarnos cada día como mejores personas, por nuestro bien, por nuestro país, por nuestro mundo.

 

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