Opinión

16 May 2017
Opinión | Por: Caleb Padilla

Santa Ana, la nueva Venecia

La naturaleza es sabia y la humanidad nunca ha podido, ni podrá dominarla, aparentamos hacer control de ella, pero vemos fenómenos que nos dejan sin poder hacer algo. Solo podemos verlos ocurrir, pensando que somos los que dominan el planeta, hemos querido hacer todo a nuestro antojo, pero ella nos demuestra que debemos respetarla.

Hemos hecho calles en medio de montañas; deforestado bosques completos; hemos desviado corrientes de ríos; contaminado océanos; construido residenciales sin orden; sobre poblado el planeta sin control y todo lo anterior lo hemos hecho en unos pocos cientos de años. En algún momento de la vida humana parecía que no habría consecuencias, pero el planeta debe mantener su equilibrio y no permitirá que una especie que la habita tome control de ella, por lo tanto nos enseñará a respetarla por las buenas, o por las malas.

La ciudad de Santa Ana, conocida como la sucursal del cielo, en los últimos inviernos de esta década parece que se ha convertido en sucursal del agua. Después de una expansión urbana desordenada, aprobaciones de permisos ambientales de construcción en sus bosques al sur, donde bajan las aguas del imponente volcán Ilamatepec y no respetar el uso de suelo determinado para su expansión establecido en el PLAMADUR en el año 1998, el cual ha permitido la deforestación de miles de hectáreas, donde antes se filtraba el agua y los bosques absorbían; hoy, solamente hay cemento, pavimento y concreto. Sin embargo, esto solamente es parte del problema, ya que la demanda de vivienda al ir sobre poblando una ciudad obliga a generar más espacios de vivienda. En una ciudad que crece horizontalmente, todos los bosques están en riesgo y el caos cada año es peor.

No obstante, el problema mayor es nuestra cultura, la costumbre de echarle la culpa al otro, no asumir responsabilidad y continuar tirando basura en cualquier lugar; por años, la culpa se la echamos a las alcaldías y al gobierno, pero es triste ver que somos los mismos ciudadanos quienes empeoramos las cosas, haciendo aún más grande la problemática, es vergonzoso ver como muchos siguen tirando basuras en las calles, a pesar de las inundaciones y del lago que hoy se forma cada lluvia en la ciudad de Santa Ana. Vehículos arrastrados, ventas destruidas, enfermedades, basura y tantas cosas que el agua arrastra en su camino, cada año es peor con  sus torrenciales lluvias, y una ciudad no preparada para la cantidad de agua que está llegando cada día. Una cultura de suciedad e irresponsabilidad la están convirtiendo en la primera ciudad lago del planeta.

Existe una solución, y esa es trabajar en conjunto para revertir lo que pasa, tomando conciencia del problema y responsabilidad para enfrentarlo para restaurar el orden, generar una mejor manera de urbanizar, transformar nuestra cultura y reforestar todo lo perdido. Todo es cuestión de voluntad, todo es cuestión de responsabilidad y compromiso, el tiempo será testigo de lo que asumamos y respetemos para con nuestro planeta. De todos nosotros depende no continuar viviendo este tipo de catástrofes, porque a la naturaleza no se le puede dominar, no se le puede manipular, solamente se le puede respetar, admirar y cuidar.

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