Opinión

25 Nov 2015
Opinión | Por: Kevin Sánchez

Rescate y reordenamiento de los centros históricos: ¿algo imposible de lograr?

Respecto al desalojo de los puestos de vendedores informales en el centro de Santa Tecla, no es culpa de los vendedores informales, ni tampoco de las alcaldías que han tratado de reordenar y recuperar los espacios públicos; esto es un problema histórico y nacional que muchos de nuestros gobernantes no han sabido dimensionar ni tratar de la forma adecuada.

He viajado en varias ocasiones a Antigua Guatemala. Una de sus ventajas, y por lo cual también es un atractivo turístico, es la forma en que podés estar visitando una iglesia colonial en algún punto de la ciudad y visitar otra iglesia o un restaurante solo caminando algunas cuadras. Por cierto, aunque solo sean unas cuadras, lo más impresionante de todo es cómo en ese trayecto el orden y aseo de la ciudad es casi impecable; “igualito” a caminar en el centro de San Salvador.

El pasado viernes se produjo el desalojo de los puestos de los vendedores informales en el centro de Santa Tecla, por parte del gobierno municipal, lo cual solo provocó una respuesta organizada e inmediata de los vendedores en contra de la alcaldía. Estos bloquearon algunas calles importantes de la ciudad por varias horas y obligaron a algunos comercios formales aledaños a cerrar. Lo más triste de todo es que estas acciones han continuado esta semana sembrando más zozobra y dejando más personas lesionadas.

Video tomado de sitio web: www.elsalvador.com

La situación que narré en el párrafo anterior lastimosamente es una de las tantas de las que hemos sido testigos en nuestro país por muchos años. Y esto no es culpa de los vendedores informales, ni tampoco de las alcaldías que han tratado de reordenar y recuperar los espacios públicos; esto es un problema histórico y nacional que lastimosamente muchos de nuestros gobernantes no han sabido dimensionar ni tratar de la forma adecuada.

¿Por qué es histórico? La respuesta está en el conflicto armado que vivimos durante los 80. Durante esa época, debido a que la mayoría de combates se focalizaron en las zonas rurales del interior del país, vivimos un éxodo de salvadoreños que se trasladaron a los municipios del gran San Salvador escapando del conflicto. Muchos de ellos eran de escasos recursos, por lo cual se tuvieron que asentar en lugares inhabitables (comunidades cerca de quebradas y barrancos, terrenos baldíos propiedad del Estado o algún particular). Después debieron buscar un modo de subsistir, muchos eligieron las ventas informales, y hasta el día de hoy se han propagado en gran medida, a tal punto que los centros históricos de las ciudades más importantes del país están inundados de ellos.

¿Por qué es nacional? Porque tomando en cuenta el gran porcentaje de la población que vive de las ventas informales, se torna un problema nacional de carencia de oportunidades de empleo digno y no un problema que solamente una alcaldía pueda resolver.

Pero la pregunta del millón es: ¿qué debe hacer el Estado por resolver el problema? Desde mi punto de vista son tres las medidas principales para erradicarlo paulatinamente:

  1. Más educación de calidad, aumentando el presupuesto anual del Ministerio de Educación para implementar programas de mejora de la calidad educativa y disminuir el despilfarro y la corrupción.
  2. Atraer más inversión para aumentar el empleo digno. Mientras la delincuencia haga de las suyas y el gobierno y la empresa privada no estén en sintonía, será difícil que los inversionistas locales y extranjeros quieran establecer sus negocios aquí.
  3. Insertar paulatinamente en el sector formal a los vendedores informales con censos en base a quienes sí tienen negocios rentables y quienes no, para motivar principalmente a los primeros a entrar en la formalidad, porque son más los beneficios que tendrían (local propio, seguridad municipal, cotizar en el ISSS) que las desventajas (pagar tasas municipales).

Todos queremos un centro histórico en nuestras ciudades, libre, limpio, seguro y atractivo. Espero que al menos en futuras ocasiones que nuestros políticos quieran abordar este problema, tomen en cuenta todos los alcances y dimensiones que tiene, para el beneficio de todos los salvadoreños.

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