Opinión

28 May 2013
Opinión | Por: Oswaldo Serrano

Repasemos los impuestos

Cuando estábamos en el colegio o escuela, era común que se dedicara un espacio para repasar ciertos temas, esto nos servía para aclarar dudas que teníamos o aprender más, como es el caso del repaso de hoy  que tiene que ver con la forma en la que los gobiernos recaudan dinero.

Los impuestos son tributos obligatorios que los ciudadanos, y en la sociedad moderna, también las empresas, pagan al gobierno. Dichos tributos se realizan sin determinar una contraprestación directa por parte del acreedor tributario (Gobierno). Esto quiere decir que los ingresos bajo este concepto, el gobierno elige la distribución y manejo que da al dinero recaudado. Sin los impuestos, un Estado es inoperable, no contaría con liquidez para cumplir con obras de beneficio para la población, o no podría financiar el sistema de salud pública o educación; es por eso que son de vital importancia para la dinámica de la economía de todas las repúblicas.

Una característica del tema de los impuestos es que deben cobrarse en base a las capacidades económicas, aunque puede leerse clasista, el que tiene más, debe pagar más. Sin embargo, en nuestra sociedad dicho concepto no es del todo aceptado. En países como Colombia si se maneja cobros en base al nivel de vida, el fenómeno de la estratificación de la sociedad es palpable.

En El Salvador, encontramos impuestos muy generalizados, como los cobrados a la gasolina, por ejemplo. Anteriormente, se pagaba casi un dólar solo en concepto de impuestos por cada galón de combustible. Hace un par de años, debido al alto costo de los mismos el gobierno tomó la decisión de quitar temporalmente el monto destinado al Fondo de Estabilización y Fomento Económico, FEFE, o conocido popularmente como “Impuesto de Guerra”, dicho tributo era de $0.16 por galón. Un impuesto activo en el precio de los combustibles es que se direcciona al Fondo de Conservación Vial, o mejor conocido como FOVIAL, que tiene un valor de $0.20. También  pagamos $0.10 en concepto de contribución especial para la estabilización de las tarifas del sistema de transporte público.

Este último impuesto se utiliza para pagar el subsidio a los miembros del sector de transporte de pasajeros por cada microbús y bus de las gremiales.

Reflexionando sobre este último, vemos que utilizan el término “contribución” en su definición, igual que con el FONAT, Fondo de Atención a Víctimas de Accidentes de Tránsito. Las contribuciones, a diferencia de los impuestos, llevan un fin o contraprestación en específico. Es decir, la ciudadanía sabe en qué específicamente se invierte el dinero, y espera dicho beneficio o servicio sea palpable, algo que no vemos.

Debe quedar claro que lo anterior es solo teoría, la práctica es totalmente diferente en El Salvador. Si pagamos una contribución al gobierno, por qué debe recurrir a préstamos internacionales para pagar el subsidio… ¿Qué se hace el dinero de dicha “contribución”?, ¿El FONAT operará como se plantea, o luego tendremos que solicitar préstamos para sostener dicho fondo?

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