Opinión

30 Ene 2018
Opinión | Por: Erick Hernández

Razonar primero y votar después

Ya estamos en plena campaña, no se necesita salir de casa para ver las campañas de los candidatos. Escuchamos las promesas de todos los participantes en esta contienda. Dicen mucho de lo que harán por mejorar cada ciudad o la situación del país, propuestas por las que lucharán si son electos; mientras otros prefieren no perder la costumbre y tratar de ganar votos atacando al contrincante. Otros están confiados que su “buena” imagen o, mejor dicho, el voto duro les puede hacer ganar aquello que se “merecen”.

Es necesario analizar todo lo que se está diciendo a nuestro alrededor, dejar de lado las afiliaciones políticas tradicionales y razonar cada propuesta sin importar de qué candidato venga. Aunque, sobre todo, es necesario estudiar a cada uno, porque las promesas son cosas a futuro, inciertas e inseguras, pero lo pasado y presente brinda una mejor perspectiva de las personas. No debe bastarnos conocer todo lo que piensa hacer si gana cierto político, necesitamos ver si tiene las habilidades o aptitudes necesarios para ostentar un cargo público.

Hay que tener en cuenta, que necesitamos personas con conocimiento, pero, sobre todo, que sepan liderar. Lo primero, porque ¿cómo se pretende generar acciones al ver los problemas si no se tiene una base formativa o empírica? Y lo segundo, porque un líder debe saber escuchar y actuar por el bien de su equipo, no para lastimarlos. En nuestro país suele pasar que existen muchas personas que están en puesto en los que no hacen nada, porque simplemente no estudiaron para ello y no saben qué hacer. Es de cambiar y podemos empezar con nuestros políticos, claro está que son contados aquellos que han estudiado política, pero bastaría con que conozcan de ética, y la practiquen, y conozcan cómo administrar, porque no queremos ver nuestros impuestos perdidos.

Pero, hoy en día, es de saber desconfiar, sobre todo de los candidatos. Pero, esto no significa desconfiar de la política, porque una cosa es la empresa y otra sus trabajadores, aunque estos últimos forjan la reputación de la primera; pero, debería ser solamente otra razón para buscar elegir de la mejor manera. Con esto de la desconfianza me refiero a no mirar más las caras bonitas y el mejor spot publicitario, pues ambos siempre darán una buena impresión después de una edición adecuada. Dejar de esperar cien promesas, cuando ni siquiera hay dinero para diez. Se trata de ver más allá de lo superficial.

Parece que todos en sus campañas dicen “más”, cuando también necesitamos menos. Menor cantidad de corruptos, menor delincuencia, menos de lo viejo y menos indiferencia. Porque así tendremos mayor justicia, mayor paz, más de lo nuevo y más acciones buenas. No se trata de ver solo un lado, porque si nos paramos a observar veremos lo gris entre lo blanco y negro. Pero, para poder hacer eso necesitamos pensar diferente, tratando de rescatar lo mejor de lo viejo y apostando más por lo nuevo.

Sí, es necesario tener caras nuevas y echar fuera lo viejo, pero ambos deben ser evaluados de igual manera. Por un lado, de nada sirve cambiar un foco arruinado por otro que tampoco funcioné; por otro lado, al botar lo viejo podemos encontrarnos con algo que aún tenga cierto valor. Dar oportunidad a personas nuevas de asumir la responsabilidad es algo esencial, si están dispuestos a cumplir y capacitados para ello, y seguro los que queden de la vieja escuela al demostrarles que no son dueños de la empresa se pondrán a hacer su trabajo temiendo ser despedidos. Al final, nosotros decidimos.

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